Integrantes de Flamengo gritan "campeón" tras ganar la Copa Libertadores. Foto: EPA/Paolo Aguilar.
Flamengo se despertó tarde, pero aprovechó que River Plate se "durmió" y le arrebató la corona de la Copa Libertadores con dos goles en la agonía de la primera final a único partido de la historia.
Goles que aportó Gabriel Barbosa, quien hizo honor a su apodo de "Gabigol" y le permitió festejar al "Mengao" su segunda corona en el torneo continental tras aquella que alzó por primera vez en 1981 frente al chileno Cobreloa.
Flamengo: nuevo campeón de América. Foto: EPA/Antonio Lacerda.
Gabriel Barbosa anotó los dos goles que dieron la victoria. Foto: EPA/Antonio Lacerda
El delantero, que se coronó como artillero en esta edición con nueve conquistas, no había tenido trascendencia a lo largo del partido, pero cuando agonizaba el duelo apareció en todo su esplendor y metió dos estocadas letales en el momento justo.
El delantero apareció en el momento justo y marcó la diferencia. Foto: EPA/Antonio Lacerda.
River, que había arrancado ganando a los 15' con un gol del colombiano Rafael Santos Borré, no reaccionaba aún al tanto del empate a los 88' cuando "Gabigol" volvió a golpear en tiempo adicionado en una de las pocas fallas de la zaga "millonaria".
El equipo argentino comandado por Marcelo Gallardo parecía tener controlado el partido ante un Flamengo que no lograba encontrarle la vuelta y que, salvo en los primeros minutos del duelo, nunca pareció sentirse cómodo.
Pero en una pelota perdida por el ingresado Lucas Pratto, con River intentando aprovechar de contragolpe alguna ocasión para meter la estocada final, apareció en escena Bruno Henrique para capitalizar el error y facturar.
Una gran jugada personal suya en la que arrastró la marca de cuatro jugadores rivales culminó con un pase profundo que Giorgian De Arrascaeta conectó desde el suelo para que "Gabigol" empujara el balón a la red ingresando libre de marca.
River no salía de su asombro cuando el goleador volvió a decir presente y, tras desairar a un hasta entonces implacable Javier Pinola, sometió de mediavuelta por segunda vez a Franco Armani, que nada pudo hacer para evitar la caída de su valla.
Todavía festejaba, al parecer en forma desmedida, cuando el árbitro chileno Roberto Tobar le mostró la tarjeta roja por algún gesto hacia el banco de suplentes rival, dejando a Flamengo con un hombre menos.
Ya se había ido a los vestuarios expulsado apenas un momento antes Exequiel Palacios en el equipo argentino, presa del nerviosismo frente a una situación inesperada e impensada para quienes presenciaron el partido.
No podían creerlo ni los hinchas de Flamengo que llegaron en gran número al estadio Monumental de Lima, sede elegida tras descartarse el Nacional de Santiago por el conflicto social que sacude a Chile desde hace más de un mes.
Lima fue el escenario de esta definición inédita que tras la experiencia del año pasado, cuando la revancha de la final se trasladó al Santiago Bernabéu de Madrid por razones de seguridad, volvió a jugarse en suelo sudamericano.
Como todos reconocían en la previa tratándose de una final a único partido el que se equivocase lo pagaría caro y parecía que sería Flamengo, pero los dos errores en el final hicieron que River terminara siendo el que abonó la cuenta.
Imposible hablar de merecimientos aunque la búsqueda constante del equipo entrenado por el portugués Jorge Jesús tuvo su premio porque nunca bajó los brazos y aprovechó esa ráfaga del final para gritar campeón.
River había tenido opciones para aumentar su ventaja, así como también Flamengo contó con las suyas, las más clara de todas a los 56', cuando Armani se lució tapando un remate abajo en una jugada con muchos rebotes en el área "millonaria".
En la otra había quedado tendido tras un choque Gonzalo Montiel, pero el juego no se detuvo y entre Bruno Henrique, De Arascaeta y Gabigol pusieron en apuros a River en la siguiente, en la que se reclamó un penal que no concedió Tobar.
Una supuesta mano del uruguayo Nicolás De la Cruz en el área obligó al árbitro a pedirle al encargado del VAR que la revise, lo que confirmó sus sospechas tras lo cual se reanudaron las acciones con un bote a tierra.
Fue lo más cerca que Flamengo había estado del gol ante un River que parecía tener controlado el partido y se encaminaba a festejar su quinta conquista en el torneo continental, tercera al mando de Gallardo, con que también festejó en 2015.
Las diez de 13 finales ganadas por el "Millonario" a su mando resultaban suficientes para considerarlo "candidato", como el propio Gallardo reconoció en la previa, y para imagimar un final bastante más feliz.
El invicto en 25 partidos, con 20 victorias que ahora con 21 en 26 duelos, también le permitían ilusionarse a los fanáticos de Flamengo, que podría volver a festejar mañana una nueva corona sin necesidad de jugar.
Si Palmeiras, su escolta en el Brasileirao, no derrota a Gremio como local, el "rubronegro" se consagrará campeón del torneo nacional por anticipado para alegría de la parcialidad más numerosa de Brasil.
En Argentina, los que seguramente estarán festejando por estas horas serán los hinchas de Boca Jrs, eterno rival de River que los frustró en la pasada final de la Libertadores y en semifinales de la actual edición.
Los del "millonario" seguramente lamentarán por mucho tiempo la posibilidad perdida al dejar escapar el título en cinco minutos fatales, como reconoció al término del partido el volante Enzo Pérez, uno de los mejores hoy en River.
El fútbol da revancha, suele decirse, y el equipo de Gallardo, que dentro de algunos días jugará la final de la Copa Argentina, la buscará el próximo año soñando con una nueva definición que ya tiene escenario confirmado: el Maracaná, donde hoy festejan los hinchas del Flamengo.
(Tomado de ANSA)