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La creciente impopularidad de Donald Trump y el deterioro de la democracia en EEUU

Trump no sabe a quien estrechar la mano, los primeros ministros de Vietnam y Rusia divertidísimos. Foto: Newsweek.

Trump no sabe a quién estrechar la mano y los primeros ministros de Vietnam y Rusia divertidísimos. Foto: Newsweek.

Creo importante discutir las diferencias entre el gobierno del presidente Donald Trump y las administraciones anteriores de los Estados Unidos, debido a que he observado una tendencia a simplificar el tema, sobre todo llamando a Trump un "lobo con piel de lobo" y a Barack Obama “un lobo con piel de cordero”. Las cosas no son tan simples queridos amiguitos, hubiera dicho el inolvidable Armando Calderón en la famosa “Comedia Silente”, programa transmitido por mucho tiempo, cada domingo a las 10:00 am por la televisión cubana.

Algunos aspectos fundamentales han cambiado en la democracia estadounidense, no solo el estilo de trabajo, sutileza política o la personalidad del presidente que se sienta en la Casa Blanca:

1. Una creciente tendencia a la intimidación y censura de las opiniones de quienes se atrevan a criticar o simplemente no apoyar las opiniones y decisiones de Trump.

2. El nombrar ‘amigos’, familiares y toda gente que lo apoyaron durante su campaña para ser presidente, sin tomar en cuenta la idoneidad de la persona para el cargo. Trump ha hecho un hábito nombrar a los individuos para que sirvan en su administración que son o bien no calificados o aparentemente opuestos a los mismos objetivos de las agencias que son designados para dirigir. Un notable ejemplo de ello es el nombramiento de Nikki Haley como embajadora de los EE.UU. ante la ONU, sin tener experiencia alguna en temas internacionales.

3. Un caso menos conocido o visible, pero quizás incluso más relevante es el candidato que se supone va a asumir el puesto nº 2 en la oficina del Censo de los Estados Unidos, Thomas Brunell, quien se las arregla para cumplir con ambas condiciones arriba citadas. Este candidato es un neófito político conocido por sus posiciones ultraconservadoras acerca del sistema electoral. El nombramiento potencial de Brunell ha amplificado las preocupaciones existentes de que la administración Trump intentará alterar las premisas del Censo de Estados Unidos en 2020, de una manera que podría tener efectos duraderos. Esto se refiere sobre todo al diseño de las circunscripciones electorales, que puede definir que el Partido Republicano obtenga ventajas de votación.

4.  Una de las mayores preocupaciones es que Donald Trump pueda emitir una orden ejecutiva para que el Censo 2020 incluya preguntas acerca del origen nacional, la ciudadanía, credo y otros detalles de los encuestados, que podrían generar menos respuestas (o respuestas ambiguas) de las poblaciones minoritarias e inmigrantes, llevando a su sub-representación en el Censo. Más allá del currículum políticamente ultraderechista de Thomas Brunell, su nombramiento marcaría una clara salida de la bien establecida costumbre de nombrar personas con sólidos conocimientos estadísticos (y experiencia)  para tal puesto.

5.  Querer perpetuar la elección del Presidente por “votos electorales” en vez de por el “voto popular”, una práctica en completa bancarrota política y que le dio la presidencia a Trump.

6. Una de las más claras manifestaciones de prácticas “no – democráticas” en los EE.UU. durante el último año, es la continua crítica del presidente a los medios que se atreven a desaprobar sus decisiones u opiniones. A pesar de que algunas organizaciones mediáticas no han aceptado esa presión, se observa un decrecimiento de la libertad de fustigar la actividad gubernativa.

7.  Las recientes medidas anti-cubanas, basadas en la parodia del 16 de junio en Miami, incluyendo el reforzamiento de las restricciones de viajar a Cuba, son una explícita transgresión de la “praxis” democrática, del derecho de los estadounidenses a su libre desplazamiento.

8.  Al que no se ajusta lo botan, así de simple. Claros ejemplos son: Steve Bannon: ex Jefe de Estrategia del presidente, Tom Price, ex Secretario de Salud y Servicios Sociales, Anthony Scaramucci ex Director de Comunicaciones,  Reince Priebus ex Jefe de Gabinete, James Comey exdirector del FBI (Buró Federal de Investigaciones), muchos más de alto nivel y cientos de empleados publicas de menor rango, tanto a nivel federal como local, que se han visto forzados a renunciar o han sido despedidos.

Trump junto a Steve Bannon, ex Jefe de Estrategia. Foto: Getty Images.

Trump junto a Steve Bannon, ex Jefe de Estrategia. Foto: Getty Images.

En otras palabras, las diferencias no se expresan solo en usar “una piel de oveja o de lobo”. Sin desmedro de la realidad de que la política de los EE.UU. tiene bases fijas de hegemonismo e imperialismo (no importa que presidente esté en la Casa Blanca), si hay un marcado movimiento hacia prácticas antidemocráticas, centralización del poder, nepotismo y tendencias neofascistoides en el gobierno de Donald Trump tanto en política interior como en la palestra internacional.

Después de “shock” de la elección de D.Trump: ¿Que está pasando en los EEUU?

Protestas contra la administración Trump-. Foto: Hispan TV.

Protestas contra la administración Trump-. Foto: Hispan TV.

Donald Trump sufrió una seria derrota política con los éxitos del Partido Demócrata en los comicios de dos importantes estados y la alcaldía de la gran urbe neoyorquina, que resaltan su creciente impopularidad un día antes del primer aniversario de su elección. También el 8 de noviembre fueron anunciadas las nuevas restricciones para los viajes y el comercio con Cuba, de hecho un recrudecimiento del cruel Bloqueo contra la Isla.

La derrota más hiriente para Trump fue la de Virginia, un estado vecino a la ciudad de Washington, que es considerado un barómetro de la política nacional, donde el vicegobernador demócrata Ralph Northam barrió a su rival republicano Ed Gillespie por un margen de nueve puntos. En Nueva Jersey, el demócrata Phil Murphy quedó unos 13 puntos por encima del candidato apoyado por el gobernador republicano Chris Christie, antiguo aliado de Trump e importante factor en su elección como presidente. En Nueva York, el alcalde del ala liberal del Partido Demócrata, Bill de Blasio lideró la ola de repudio hacia Trump y obtuvo una fácil reelección en la ciudad más poblada de Estados Unidos.

Murphy y Northam indicaron que sus victorias son un patente rechazo a Trump en primer año en la Casa Blanca. "Esta noche, Nueva Jersey envió un mensaje claro a toda la nación: somos mejores que esto", declaró Murphy cuando supo los resultados del voto.

En realidad el Partido Demócrata ganó no solo en Virginia y Nueva Jersey, sino a lo largo y ancho del país al mantener o rescatar de manos republicanas alcaldías y curules en los Congresos locales de otros seis estados.

En Virginia, la demócrata Danica Roem, de 33 años, se convirtió en la primera delegada legislativa regional transgénero.

La resistencia contra Trump se consolida y unifica

Imagen: Cubadebate.

Imagen: Cubadebate.

El famoso cineasta progresista Michael Moore, tres días después de la victoria electoral de Donald Trump, dijo: “Esto va a ser una resistencia masiva”.

Esa “resistencia masiva” se está haciendo más evidente un año después de los comicios del 8 de noviembre de 2016. Los vaticinios de profundos retrocesos sociales eran correctos: Trump, con su ultra nacionalismo fascistoide, ha impulsado la prohibición contra los inmigrantes de países musulmanes y un plan contra la reforma sanitaria de Barack Obama, ha sacado a Estados Unidos del Acuerdo de París contra el cambio climático y de la Unesco, finalizó el acceso de personas transgénero al Ejército, ha avalado la deportación de inmigrantes indocumentados que llegaron de niños a EEUU, ha defendido a grupos de racistas blancos y ha manifestado su negativa a restringir la adquisición y tenencia de armas de fuego en medio de repetidas y cada vez más horribles masacres.

El activismo anti-Trump se ha disparado en EEUU. Se ven muchos carteles de protesta en las calles, marchas y grupos cívicos reuniéndose, y las donaciones a entidades progresistas anti-Trump han crecido significativamente.

El rechazo al Bloqueo contra Cuba se ha incorporado como un componente del enfrentamiento general de la políticas anti-Trump, y la derrota en la ONU,  191 -2 nada menos, se considera por muchos una humillación nacional.

Pero el primer aniversario de la victoria electoral de Trump también invita a la reflexión. Se hace necesario fortalecer (¿o mejor dicho establecer?) la unidad de las fuerzas progresistas en el país. En los EE.UU. han existido varias coyunturas en que surgió un movimiento de resistencia integral, que promovía un cambio profundo y amplio en la sociedad estadounidense, y siempre tuvieron un significativo éxito. Se puede mencionar, el fuerte activismo de los 30's del siglo pasado durante la Gran Depresión que forzaron el surgimiento el New Deal de Franklin D. Roosevelt, o en la década de los sesenta y setenta cuando varios movimientos se amalgamaron por una causa común, los derechos civiles y la oposición a la Guerra de Vietnam

Es muy probable que el partido demócrata y su ala liberal (o de centro – izquierda) resuciten en las elecciones legislativas de 2018 ante la creciente fragmentación dentro de las filas del partido republicano y el temor muy extendido entre sus líderes de que Trump destruya la base de votantes de ese partido de una forma extremadamente grave.

Con respecto al caso de Cuba, millones de estadounidenses se ven informados por primera vez de lo que está ocurriendo. Al pueblo de esa nación no le gusta para nada que les restrinjan sus derechos de viajar y comerciar con quienes deseen. La reacción va a ser muy enérgica, y muchos candidatos al senador o la cámara de representantes en 2018 van a llevar la eliminación el cruel Bloqueo dentro de un paquete anti-Trump, como parte de sus propuestas a los votantes. Una significativa cantidad de ciudadanos estadounidenses se indigna cada vez más con que políticos minoritarios ultra-derechistas como Marco Rubio o Mario Díaz-Balart estén aparentemente al timón de la política de los EEUU en sus relaciones con Cuba, e incluso con Venezuela y Nicaragua.

Los EEUU se están enfrentando a una mayor crisis política, que se venía acumulando por bastante tiempo, pero que ha sido catalizada por las políticas ultra-reaccionarias del presidente Donald Trump. Va más allá de la simple dicotomía de la “piel de oveja o de lobo”.