Integró el Directorio Estudiantil Universitario (DEU), organización política creada en 1927 y reorganizada en 1930 para luchar contra el tirano Gerardo Machado, y resultó herido en la manifestación de rechazo al régimen realizada el 30 de septiembre de ese año. Dos meses después, el 30 de noviembre, participó en otra manifestación, en la que fue encarcelado varios días, por lo que se vio obligado a pasar a la clandestinidad.
En enero de 1931 fue detenido durante más de tres meses junto a los principales dirigentes del Directorio Estudiantil. Posteriormente pasaría alrededor de un año en el llamado Presidio Modelo de Isla de Pinos.
Como periodista, Pablo de la Torriente Brau dejó además para la historia un formidable reportaje en el que narra de forma sencilla y conmovedora los hechos ocurridos en 1934 en el Realengo 18, una intrincada zona de las montañas orientales de Cuba, donde los campesinos protagonizaron una valerosa resistencia frente a las ambiciones de las compañías imperialistas y los latifundistas criollos que querían desalojarlos de sus tierras.
La última etapa del trabajo periodístico de Pablo transcurrió en la Guerra Civil Española, a la que acudió en septiembre de 1936 como corresponsal de varias publicaciones latinoamericanas y de Estados Unidos. Allí escribió las crónicas recogidas posteriormente bajo el título de «Peleando con los milicianos».
En ese conflicto armado se encargó de las funciones de comisario de las Brigadas Internacionales que se unieron a la República Española en su lucha contra el fascismo, y murió en combate en Majadahonda el 19 de diciembre de 1936, durante la heroica defensa de Madrid.
En ocasión de cumplirse hoy el aniversario 80 de su desaparición física, es oportuno recordar a Pablo de la Torriente Brau, quien legó a su generación y a las venideras un formidable ejemplo de intelectual con actitud revolucionaria e internacionalista.
(Con información de Tiempo 21)