Los impactos de los proyectiles son visibles en las construcciones del centro, donde sufrieron daños la sede del Consejo Político de Ansar Allah, el movimiento huti que controla esta capital y otras zonas del país, y distritos residenciales.
Por lo menos tres residencias quedaron destruidas por completo y se ignora la suerte de sus habitantes, mientras comienzan a verse largas filas en las estaciones de expendio de gasolina y los comercios de víveres.
La Academia de la Guardia Republicana, una tropa de elite, los campamentos militares Faj Attan, 48 y el de Subaha, también fueron alcanzados por las bombas y cohetes aire-tierra, según fuentes de seguridad.
De inmediato no hay un recuento de los muertos y heridos por los bombardeos, en los que intervienen medios de cinco de los seis países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), a los que se han sumado Egipto, Sudán y Jordania.
Estadísticas oficiosas aluden a más de un centenar de víctimas fatales tanto de los bombardeos, como de los choques entre las fuerzas de Ansar Allah y tropas aliadas, seguidoras del expresidente Alí Abdullah Saleh, y tribus y fuerzas partidarias del presidente Abd Rabu Mansur Hadi.
El CCG está conformado por Arabia Saudita, que lidera la coalición; Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Kuwait, Qatar, cuyas fuerzas aéreas participan en la intervención, iniciada el jueves pasado, y Omán, que no ha comprometido medios.
En la escena política sobresale la decisión del Comité Revolucionario de disolver al Partido de la Reforma (Islah) y ordenar el arresto de sus dirigentes por la emisión de un comunicado en el cual expresa su apoyo a la intervención militar de la alianza árabe.
(Con información de Prensa Latina)