La agrupación, hasta ahora desconocida, aseguró en un mensaje colocado en una red social de Internet que tiene vínculos con el Estado Islámico de Iraq y el Levante (EIIL), y que dos miembros de esa red extremista ejecutaron el ataque en una habitación del hotel Duroy, en el distrito beirutí de Raouché.
El nombre de la organización refiere a la capital de Siria y a la ciudad de aquel país liberada en marzo por el Ejército leal al presidente Bashar Al-Assad con apoyo de milicianos de Hezbola (Partido de Dios), lo cual explica la amenaza de golpes armados al movimiento de resistencia chiita.
Las autoridades capturaron a otro hombre, presuntamente cómplice y con la misma nacionalidad saudita del suicida, que resultó herido y es interrogado en un hospital de Beirut, según fuentes de seguridad.
Medios periodísticos reportaron hoy que una delegación de funcionarios de los servicios de seguridad de Arabia Saudita viajará a Beirut y podría traer muestras de ADN para identificar al terrorista fallecido, identificado como Abdul Rahman Nasser Al-Shenifi.
La dirección de la Seguridad General circuló ayer la foto de un libanés nombrado Al-Monzer Khaldoun Al-Hasan, al que acusan de haber suministrado los explosivos a los atacantes del hotel Duroy.
De acuerdo con esa entidad, los terroristas planeaban un ataque con bomba en el restaurante Al-Saha, en los suburbios del sur de Beirut cerca de Tayyyouneh, el distrito donde el lunes otro suicida hizo volar su vehículo y provocó la muerte de un inspector de la Seguridad General y 20 heridos.
El atentado del miércoles fue el tercero ocurrido en El Líbano en menos de una semana, pues el 20 de junio un hombre detonó su carro al aproximarse a un puesto de control de carretera en Dahr Al-Baydar, en la frontera con Siria, con saldo de un oficial muerto y 34 lesionados.
Aunque hasta ahora ninguna organización había reclamado la autoría de esos ataques, las Brigadas de Abdullah Azzam, integradas por salafistas sunnitas, reconocieron haber provocado los bombazos que sacudieron a esta capital entre diciembre y febrero pasados.
Dichas acciones, al igual que las recientes, fueron justificadas como represalias por la participación de Hezbola en la guerra de Siria para combatir a las bandas opositoras armadas, en particular las milicias extremistas que intentan derrocar a Al-Assad.
(Con información de Prensa Latina)