Los siete permanecieron sentados todo el tiempo en el escenario y fueron desgranando canciones en tres rondas para complacer a un público eufórico que siempre pidió más.
En el centro, Silvio Rodríguez, escoltado por sus amigos dominicanos Víctor Víctor y José Antonio Rodríguez, seleccionó para la ocasión “La gota de rocío”, “A dónde van” y “Pequeña serenata diurna”. Desde el público aplaudían otros dos grandes de la cultura cubana: Leo Brower y Roberto Fabelo. Ellos participan del programa de la Feria del Libro, donde el domingo Leo dará un concierto titulado “Brower Flamenco” en el Auditorio Juan Bosch de la Biblioteca Nacional; en el mismo espacio Silvio presentará poco antes su “Cancionero”, editado por mi amigo Túpac Pinilla que también estará presente.
José Antonio Rodríguez, también ministro de cultura dominicano, agradeció a quienes aceptaron su invitación para protagonizar este concierto. “Les dije cuando y no preguntaron cuánto”, afirmó. Quizás por rendir tributo a los valores que colocan la amistad por encima del dinero, Silvio escogió para complacer a quienes le pidieron “otra” ese tributo al amor y la amistad que es su “Unicornio azul” y dejó terminar al coro que lo acompañó todo el tiempo los últimos acordes de la canción.
(Tomado de La pupila insomne)