Su desaparición física se clava como un puñal en el costado de Nuestra América, que sangra su dolor sin falso rostro.
Muchos de nosotros acompañamos y trabajamos junto a su pueblo en el proceso de construcción de la Revolución Bolivariana que Chávez dirigió hasta su último aliento.
Faltará. Y lo extrañaremos. Fortalece saber, sin embargo, que su prédica se hizo luz de Venezuela y que la Revolución, su gran obra -lo único más grande que él mismo-, conseguirá permanecer por voluntad libre, consciente y justa de nuestros pueblos.
Unión de Escritores y Artistas de Cuba