Londres 2012: Asley, a dos pasos de la gloria

Foto: Ricardo López Hevia.

Los míticos autobuses de dos pisos bien pudieron ser el transporte en el cual llegaron al Centro de Convenciones Excel los cubanos que verían acción en el judo de Londres 2012. Onix Cortés sentada abajo. Observando la masa popular o las tradicionales cabinas telefónicas. Mientras, Asley González, acomodado arriba, verificaba su reloj con los ojos en el majestuoso Big Ben.

Claro, el chico de Justo Noda apuntaba más alto en sus aspiraciones. Miraba al cielo. Clamaba ayuda. Conocía su organigrama. Y sabía que estaba cerca de algo grande. No sé, algo así como besar la gloria, arañarla o quedar a sus puertas. Pero estaba ahí, al doblar de la esquina.

Y mejor, hasta el momento, no le han podido salir las cosas. Tres victorias consecutivas tienen al campeón panamericano y medallista mundial en semifinales. La antesala de los momentos sublimes.

El villaclareño derrotó en su primer combate al argentino Héctor Campos, bronce en Guadalajara, por ippon fulminante a escasos segundos del inicio. Bello seoi-nage. Luego, se encargó de enterrar las ilusiones del serbio Dmitri Gerasimenko por yuko, gracias a dos amonestaciones a su rival.

En cuartos de final le dio unas vueltas a ritmo de salsa a Mark Anthony. Este no es ni cantante ni mucho menos ex novio de Jennifer López. Igual, el cubano no tuvo clemencia. Y como marioneta en concierto, derrotó al tímido oceánico.

Ahora, cuando el mundo se reduce a unos metros y la supervivencia está en un tatami, el villaclareño se enfrentará buscando el pase a la final con el ruso Kirill Denisov. El europeo apagó las ilusiones del máximo favorito de la división: el griego Ilias Iliadis. Y se muestra como un rival difícil, pero asequible.

La otra actuación cubana trajo la derrota de Onix Cortés en su debut ante la nipona Haruka Tachimoto. El desenlace llegó nuevamente por decisión de los jueces (hantei). Y como ayer, las tres banderas blancas se levantaron. Lástima, la capitalina estaba vestida de azul. Lo habíamos predicho, y lo reafirmó Veitía hoy: "Fájate coño, ataca, no te arregles"... Si no sacamos diferencia suficiente, casi nunca los jueces nos van a favorecer.