Durante los últimos cuatro años el modelo de quinta generación, fabricado por la firma Lockheed Martin, presentó más de 25 irregularidades con el sistema de oxigenado y en noviembre de 2010 el capitán Jeff Haney murió aparentemente por esa causa.
La flota completa -unos 180 aviones- fue mantenida en tierra cinco meses en 2011, sin que expertos de la Fuerza Aérea pudieran determinar la causa de los incidentes donde muchos pilotos reportaron síntomas de hipoxia, o déficit de oxígeno en el organismo.
En abril de 2009 el Departamento de Defensa detuvo los pedidos de F-22 Raptor, que llegaron a costar 420 millones de dólares por unidad, y sugirió a la empresa Lockheed concentrarse en la manufactura del F-35, con previsión de menores costos.
A pesar de múltiples despliegues operacionales de una flota que costó 79 mil millones de dólares, los Raptor jamás han participado en misiones de combate real desde que estuvieron listos para servicio activo en 2005, aclaró un informe de la cadena ABC News.
(Tomado de Prensa Latina)