Por: Jhonah Díaz González, estudiante de Periodismo de la Universidad de La Habana
Guerra, corazón y deseos matizaron el accionar del equipo cubano de voleibol ante Italia para ganar, por derecho propio, el boleto a la final de la Liga Mundial de Voleibol (LMV).
¿Quién lo hubiera pensado tras la inesperada derrota en la ronda inicial ante Corea del Sur? ¿Cuántos esperaban con toda seguridad un nuevo fracaso ante el cuadro azzurri? Sin embargo, estos muchachos sacaron a relucir la estirpe criolla, dejaron la vida en la cancha y ganaron el partido decisivo.
La victoria nos devuelve la sonrisa al rostro y nos hace olvidar por algunos segundos las inexplicables derrotas del béisbol en Holanda. Y apaña la nebulosa en que está sumergido este deporte hace varios meses.
Es cierto: todas las cuentas matemáticas y momentos amargos no hubieran ocurrido con la presencia de nuestros mejores exponentes en el conjunto; todo hubiese sido más fácil. Mas, los que llegaron a Europa o Asia se entregaron a fondo y a pulmón limpio obtuvieron lo que pocos, muy pocos, daban por hecho.
Wilfredo León, Camejo, Keiber y demás brindaron espectáculo; dejaron las especulaciones a un lado e hicieron su trabajo sin ningún tipo de complejos a pesar... a pesar de las ausencias.
Un aparte para ese "pequeño gigante" que dejó a varios boquiabiertos con sus saltos, remates y ganas de jugar. Brindándonos una actuación espléndida, fabulosa... agréguenle ustedes los adjetivos. Henry Bell lució y, a base de rematazos, se ganó la confianza de muchos.
La clasificación es una clase magistral de "sí se puede". Una conferencia sobre "nunca darse por vencido". Un regalo para quienes confiaron o no en ellos.
Los puntos o bloqueos individuales, los errores, las separaciones del elenco, en la tarde de ayer, no cobraron protagonismo. El objetivo era uno y se cumplió. Ojalá los problemas de Simón, Hierrezuelo y Leal se resuelvan. Quiero volver a soñar en grande rumbo a Londres.
Satisfecho debemos estar con el desempeño de esta tropa diezmada. Ahora, basta esperar. Mientras: misión cumplida; podio, superaría los pronósticos.
La semana entrante, tal vez, no tendremos Copa América de fútbol, pero sí desde Polonia, en vivo, final de la LMV.