El ataque, que según las autoridades causó dos muertos y una decena de heridos, fue reivindicado por los talibanes con un comunicado donde sostuvieron que su objetivo era el ministro de Defensa francés, Gérard Longuet, quien llegó el domingo a la capital.
Sin embargo, una fuente del ministerio de Defensa en París excluyó que Longuet estuviera dentro del edificio durante el ataque, y afirmó que se encontraba de visita en la base norteamericana de Bagram.
Uno de los atacantes, vestido con uniforme del ejército, se detonó frente a la entrada del ministerio, a pocos cientos de metros del palacio presidencial, permitiendo que entrara al menos uno de los compañeros y llegara a la escalera de acceso a las oficinas del ministro, el general Abdul Rahim Wardak y sus colaboradores.
Un vocero ministerial dijo que las fuerzas de seguridad mataron al intruso antes de que pudiera activar su carga explosiva. Entretanto, un soldado abrió fuego en el patio, matando a dos personas e hiriendo a otras siete.
Hoy, además, un auto de la policía afgana chocó contra una bomba rudimentaria en la provincia meridional de Ghazni, causando la muerte de seis agentes, refirió la agencia Pajhwok. Los talibanes fijaron el número de agentes muertos en ocho, entre ellos el jefe de un puesto de bloqueo, aunque Bashi desmintió esa cifra.
Además, hubo protestas en la provincia central afgana de Parwan tras la captura por la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de dos religiosos en la periferia de la capital provincial, Charikar.
Cientos de personas, según el vicejefe de la policía provincial Zia-ur-Rahman Faiz, bloquearon la autopista entre Kabul y Mazar-i-Sharif. Luego formaron una columna decidida a llegar al palacio de gobierno local, causando daños a lo largo del recorrido.
Los hechos de hoy redoblaron la preocupación oficial por la posibilidad de que las fuerzas militares y de seguridad estén siendo cada vez más infiltradas por talibanes.
Al respecto, Joseph Blotz, portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, declaró que "los insurgentes abandonaron el enfrentamiento cuerpo a cuerpo y utilizan, junto a atentados con explosivos rudimentarios y suicidas de civil, también atacantes vestidos de militares o elementos durmientes infiltrados en las fuerzas de seguridad".
(Con información de ANSA)