Lo que está pasando en Egipto no es "simplemente un juego de qué bonito es reclamar más libertad y más democracia, que lo es, o qué justo es reclamar más libertad y más democracia, que lo es". Además, ha dicho Aznar, hay que "tener en la cabeza cómo es posible ordenar procesos políticos de modernización del mundo con unas garantías de estabilidad para toda la humanidad, para todo el mundo, y a su vez también para los intereses del mundo occidental".
Aznar ha puesto estos condicionamientos poco después de manifestar su desconfianza en la capacidad del mundo musulmán, que ha calificado de "problemático", para conducirse a sí mismo hasta la democracia: "El mundo musulmán tiene unas enormes dificultades para adaptarse al mundo moderno, de adaptar parámetros de lo que podemos considerar la modernidad".
Ahora, "lo más parecido que hay a la democracia política como régimen político es el islamismo radical, que es una amenaza, no una alternativa".
En el diario Público, donde aparece esta historia, un lector dejó este imperdible comentario:
Que alguien le cuente al mini Hitler que precisamente esta la cosa como está porque occidente lleva un par de siglos "poniendo orden" en los procesos de Oriente Medio. Es hora de dejar de meter las narices. La gente que se manifiesta en Egipto ha dado muestras de tener bastante más madurez de lo que los arrogantes como Aznar pueden aceptar. Y el caos llega de la mano de los defensores de esos que hemos apoyado durante décadas para sentirnos cómodos en occidente. Que cruz con este "genio" que no puede mantener la boca cerrada dos segundos.
(Con información de Público, España)