El 2010 ya es el año más mortífero para las tropas extranjeras en Afganistán

Muerte de civiles en Afganistán. Foto de archivo

Nueve militares de la fuerza internacional de la OTAN (ISAF) perecieron ayer al estrellarse su helicóptero en el sur de Afganistán. Con estas bajas, ya son 530 los soldados extranjeros muertos desde el pasado enero, convirtiendo al 2010 en el más mortífero de los nueve años de guerra para las fuerzas internacionales.

La ISAF informó del accidente en un escueto comunicado, en el que ni tan siquiera localiza el lugar del accidente. Solo señala que no tiene "información sobre fuego enemigo en la zona" y que está "investigando la causa del accidente". Además de los nueve fallecidos, "un soldado de la ISAF, otro afgano y un civil estadounidense resultaron heridos leves", agrega el comunicado.

Los talibanes afirmaron haber derribado el helicóptero, dando muerte a "más de diez soldados". Los insurgentes suelen exagerar la cifra de víctimas y asumir la responsabilidad de hechos que en realidad fueron accidentes.

Según fuentes cercanas a la OTAN, bajo la condición de anonimato, situaron el lugar del accidente en la provincia de Zabul, al norte del bastión talibán de Kandahar, y señalaron que se trata de un helicóptero de transporte Chinook.

Este es el peor accidente de helicóptero sufrido por las fuerzas de la coalición en cuatro años. Como es habitual, la ISAF no dio a conocer la nacionalidad de los muertos. La mayoría de los soldados desplegados en Zabul son estadounidenses, británicos y canadienses. El portavoz del gobernador de Zabul, Mohamad Jan Rasulyar, dijo que "los soldados son originarios o bien de EE.?UU. o de Rumanía, porque en nuestra provincia operan fuerzas de estos dos países". Sin embargo, otro funcionario, que requirió el anonimato, afirmó que los muertos son estadounidenses.

Intensificación de los ataques

En apenas nueve meses, el año 2010 se ha convertido en el más mortífero para las fuerzas internacionales desde la caída del régimen talibán a finales del 2001, según el recuento de la web independiente icasualties.org. El 2009, con 521 muertos, había sido con gran diferencia el más sangriento para la coalición, confrontada desde hace tres años a una considerable intensificación de la insurrección de los talibanes.

La gran mayoría de las víctimas en las filas de las fuerzas internacionales, que totalizan 2.097 en nueve años, son soldados norteamericanos, que componen hoy en día más de los dos tercios de los 150.000 militares de la coalición presentes en el país.

Desde hace por lo menos un año, las opiniones públicas en los cuarenta países que componen la ISAF, con Estados Unidos al frente, se han vuelto mayoritariamente contrarias al envío de soldados a lo que parece cada vez más un avispero sangriento.

Ello conduce a ciertos países a retirar o anunciar la retirada de sus soldados y ha obligado al presidente Barack Obama a anunciar, a su vez, a principios del 2010, que los primeros militares norteamericanos empezarán a abandonar el territorio afgano el verano del 2011.

Pero los observadores y expertos son unánimes a la hora de poner seriamente en duda que las fuerzas de seguridad afganas sean bastante numerosas y estén lo suficientemente formadas para tomar el relevo antes de que pasen varios años.

Irregularidades

A la inseguridad se une un proceso político salpicado de denuncias electorales. La Comisión de Quejas Electorales (ECC) anunció ayer haber recibido más de 3.000 reclamaciones por irregularidades y posibles fraudes durante las elecciones legislativas celebradas el sábado de Afganistán, 1.300 de ellas el día de las votaciones.

La ONG Fundación Afgana por unas Elecciones Libres y Regulares afirmó que las «numerosas irregularidades» lanzan "serias dudas sobre la calidad de los comicios".

(Con información de agencias)