Por el escenario del gran anfiteatro de Ueno, en el norte de la capital nipona, pasaron más de una veintena de grupos, muchos de ellos integrados por japoneses aficionados a la música y baile de Cuba o por cubanos radicados en Tokio.
La solista del famoso cabaré Tropicana Lídice Figueroa fue la invitada especial a este festival, para "animar con su arte y talento" al público tokiota, explicó el organizador del evento, el cubano Narciso Medina.
En el escenario de Ueno, decorado con banderas de Cuba y Japón, se pudieron también ver coreografías de la academia nipona Estudio Bodeguita; actuaciones de Tokyo Cuban Salsa o bailes de grupos nipones bautizados con nombres como "Las Morenitas" o "Las Canelas".
En Japón "hay muchas academias que se dedican a enseñar la danza y la música cubana; constantemente hay clases y eventos", indicó Medina, coreógrafo y bailarín.
"El público es muy receptivo a la música cubana", subrayó el organizador, que trabaja desde hace seis años en el país asiático y puso en marcha el festival el año pasado "para divulgar la música de Cuba y la latina en general".
De hecho, buena parte de las coreografías estuvieron preparadas por expertos japoneses y muchos de los bailarines expertos, ataviados con exuberantes trajes, eran a su vez artistas locales. El ritmo y desparpajo de los artistas hizo que al final del espectáculo las más de 500 personas que llenaban el anfiteatro, comedidas en un principio, se animaran a levantarse para cerrar el espectáculo con entusiasmo a ritmo de salsa.