Silvio presenta el viernes su nuevo disco "Segunda Cita" (+ Audio y Letras)

Descargue la canción "Demasiado", de Silvio Rodríguez (MP3 510Kb)

Portada de "Segunda Cita" disco de Silvio Rodríguez

La Casa de las Américas acogerá a Silvio Rodríguez el próximo 26 de marzo, día en que presentará su más reciente disco Segunda Cita en conferencia de prensa, a las 3:00 p.m. (hora de Cuba, 21:00 GMT). El intercambio con el trovador cubano será transmitida por Internet y los interesados deberán acceder desde su cuenta en el Yahoo Messenger al usuario segundacitaencasa, ese día 26. El sitio digital de la Casa de las Américas La Ventana será el encargado de transmitir en vivo la presentación.

(Les recomendamos paciencia con la transmisión: Cuba solo posee conexión satelital a la Internet, debido al bloqueo de Estados Unidos que ha impedido al país disponer del cable submarino. Las transmisiones satelitales son más lentas y más caras para el país que depende solo de ellas, en este caso nuestra Isla).

PRESENTACIÓN DE SEGUNDA CITA, DE SILVIO RODRÍGUEZ
Casa de las Américas, 26 de marzo, 3:00 p.m. (hora de Cuba, 21:00 GMT)
Para más información: prensa@casa.cult.cu
Para registrarse previamente y enviar preguntas ese día,
nickname de Yahoo Meseenger: segundacitaencasa

SEGUNDA CITA (CDO 0026)

Canciones:
01 TOMA 03:26 mins.
02 TONADA DEL ALBEDRÍO 04:23
03 CARTA A VIOLETA PARRA 04:20
04 SAN PETERSBURGO 03:34
05 DEMASIADO 03.30
06 SEA SEÑORA 03:44
07 EL GIGANTE 03:25
08 HURACÁN 04:20
09 BENDITA (YO FUI UNA VEZ) 06:09
10 SEGUNDA CITA 04:56
11 TROVADOR ANTIGUO 07:27
12 DIBUJO EN EL AGUA 03:21

Todas las canciones de este fonograma son composiciones de Silvio Rodríguez


Músicos:

Silvio Rodríguez guitarra, voz, coro, arreglos (1 y 12)), diseño de vientos en "El Gigante".
Roberto Carcassés piano, coros y arreglos (de la Nº 2 a la 11)
Feliciano Arango contrabajo
Oliver Valdés batería y percusión
Niurka González Núñez flauta y clarinete
Haydee Milanés Alvarez voz en Segunda Cita  y coros
Melvis Estévez Guzmán coros
Adel González Gómez tumbadoras
José Carlos Acosta Embale saxofón tenor
Juan Carlos Marín Elósegui trombón
Julio Padrón Veranes trompeta
Alexander Abreu Manresa trompeta
Liliana Serrano Fernández violín
Elizabeth Herrera Rodríguez violín
Julio Valdés Fuentes violín
Silvio Duquesne Roche violín
Anolan González Morejón viola
Yosmara Castañeda Valdés viola
Denise Hernández Reveiro cello
Carolina Rodríguez de Arma cello
Grabación: Ing. Olimpia Calderón

Asesor: Ing. Jerzy Belc

Masterización: Víctor Cicard

Fotos: SRD

Mezcla: Silvio Rodríguez y Olimpia Calderón

Asistente: Felipe Estrada García

Administrador: Juan Mario Chávez

Diseño: Eduardo Moltó

Producción y dirección general: Silvio Rodríguez

La letra de algunas de las canciones, adelantadas por Silvio a Cubadebate

SEA SEÑORA

Sea señora la que fue doncella.
Hágase libre lo que fue deber.
Profundícese el surco de la huella;
reverdézcanse sol, luna y estrellas
en esta tierra que me vio nacer.

A desencanto, opóngase deseo.
Superen la erre de revolución.
Restauren lo decrépito que veo,
pero déjenme el brazo de Maceo
y, para conducirlo, su razón.

Seguimos aspirantes de lo mismo
que todo niño quiere atesorar:
una mano apretada en el abismo,
la vida como único extremismo
y una pequeña luz para soñar.

Las fronteras son ansias sin coraje.
Quiero que conste de una vez aquí.
Cuando las alas se vuelven herrajes,
es hora de volver a hacer el viaje
a la semilla de José Martí.

EL GIGANTE

Un gigante,
cuando era infante,
lanzaba pedos
que daban miedo.
Y aquel bellaco
a un gran saco
fue traspuesto,
por molesto.

El gigante,
porque era infante,
gritó tan duro
que hasta el futuro
llegó su queja,
cierta y vieja
como un viento
descontento.

No se sabe si al fin la grey
supo tratar gigantes
poco elegantes,
pero de ley.

Dale a tu niño besos,
pues para eso
nos llora el rey.

SAN PETERSBURGO

A Gabriel García Márquez

Sobre algún puente del delta del Neva,
la noche blanca cautiva y revela
cada suspiro de Elena.

Canta una troika con voz de abedules
y el as de espadas se bate entre nubes
para sus ojos azules.

San Petersburgo
juega al absurdo
con falsa claridad.
Y a quien no duerme
se le disuelve
la frágil realidad.

Sobre algún puente Elena soñaba,
y en el oscuro temblor de las aguas
una cigüeña volaba.

¿Qué hacen las aves
cuando no saben
la dirección del sur?
Buscando estío
surcan el frío
en alas del albur.

Sobre algún puente bordado de historias,
abandonada, lloraba la novia
su blanca noche sin gloria.

DEMASIADO

Demasiado tiempo,
demasiada sed
para conformarnos
con un breve sorbo
la única vez.
Demasiada sombra,
demasiado sol
para encadenarnos
a una sola forma
y una sola voz.

Demasiadas bocas,
demasiada piel
para enamorarnos
de un mal gigantesco
y un ínfimo bien.
Demasiado espacio,
demasiado azul
para que lo inmenso
quepa en un destello
solo de la luz.

Demasiado polvo,
demasiada sal
para que la vida
no busque consuelo
en el más allá.
Demasiado nunca,
demasiado no
para tantas almas,
para tantos sueños,
para tanto amor.

TONADA DEL ALBEDRÍO

Dijo Guevara el hermoso,
viendo al África llorar:
que en el imperio mañoso
nunca se debe confiar.

Y dijo el Che legendario,
como sembrando una flor:
que al buen revolucionario
sólo lo mueve el amor.

Dijo Guevara el humano
que ningún intelectual
debe ser asalariado
del pensamiento oficial.

Debe dar tristeza y frío
ser un hombre artificial,
cabeza sin albedrío,
corazón condicional.

Mínimamente soy mío,
ay, pedacito mortal.

SEGUNDA CITA

Quisiera enmendar los comienzos
de todas las brumas.
Quisiera empezar cada lienzo
con mejor fortuna.

Quisiera pegarme unas alas
y en una cornisa
soplar una dulce balada
que esparza la brisa.

Quisiera viajar al pasado
de cierta muchacha
que andaba de noche El Vedado,
liviana y borracha.

Quisiera posarme en su vida
para convencerla,
para que con menos heridas
hoy pudiera verla.

El dolor que no curen los ángeles
ojalá que no pueda volver.
La canción que no canten los ángeles
sólo el viento la puede saber.

Quisiera ir al punto naciente
de aquella ofensiva
que hundió con un cuño impotente
tanta iniciativa.

Quisiera ir allí con las cruces
del tiempo perdido
y hacer un camino de luces,
sin odio ni olvido.

El dolor que no curen los ángeles
ojalá que no pueda volver.
La canción que no canten los ángeles
sólo el viento la puede saber.

Quisiera dar vuelta a la rueda
que para en lo mismo:
un simple mortal que se juega
abismo y abismo.

Y, antes de darle al perchero
mis alas de atrezo,
quisiera dejar como fuero
certeza y progreso.

El dolor que no curen los ángeles
ojalá que no pueda volver.
La canción que no canten los ángeles
sólo el viento la puede saber.

TROVADOR ANTIGUO

Sin brillantes conclusiones
ni versículos de fuego
sin palabras que hagan juego
con grandes decoraciones;
sin humos o presunciones,
más bien con talante exiguo
me declaro trovador antiguo.

Soy de donde los patriotas
daban nombres a las calles.
Soy de un río, soy de un valle
y de una familia rota.
soy de un pueblo en bancarrota,
de un San Antonio fiestero
donde hoy sólo el viento sopla entero.

El nuevo trovador antiguo
se acerca a la procesión.
Le dice adiós al mundo ambiguo
y pone pie en el caracol.
Escena sucedida tanto,
anónimo el compositor.
El horizonte es el espanto;
la miniatura, el amor.

También nací en Centrohabana,
rumba de supervivencia,
son de perdida inocencia
en clamor de pena urbana;
venerable afrocubana
de existencia fabulosa,
hembra sobrenatural y diosa.

Recorriendo sus esquinas
vuelvo a sentir la fragancia
de una calle de mi infancia
barrial y capitalina:
San Miguel, ángel en ruinas
de inmaculada bandera,
luz vitral de mi canción primera.

El nuevo trovador antiguo
se alinea con la procesión.
Le dice adiós al mundo ambiguo
y pone pie en el caracol.
Escena sucedida tanto,
anónimo el compositor.
El horizonte es el espanto;
la miniatura, el amor.

Ahora soy de la memoria,
ahora pertenezco al viento;
otro dirá en su momento
si fui más pena que gloria.
Lo que fue nuevo es historia
y lo que nace alza vuelo
con el sueño de tocar el cielo.

Partero fui de un futuro
escurridizo, inasible,
seguramente posible
si no le ponemos muros.
El amor es el más puro
néctar contra la tristeza.
Bienvenida su naturaleza.

El nuevo trovador antiguo
se alinea con la procesión.
Le dice adiós al mundo ambiguo
y pone pie en el caracol.
Escena sucedida tanto,
anónimo el compositor.
El horizonte es el espanto;
la miniatura, el amor.