En el cierre de una conferencia de cinco días en Hamilton, capital de las islas Bermudas, se acordó que meteorólogos franceses, basados en Martinica, se encargarán de entregar boletines de información a sus pares haitianos en tanto que Cuba y Jamaica se encargarían de proveer imágenes de radares satelitales.
Otros países vecinos de la región ofrecieron hacer el seguimiento de la ruta de las tormentas y proveer equipos de comunicación así como personal especializado para reconstruir el sistema meteorológico de Haití, destruido por el terremoto del 12 de enero.
El sismo dejó unos 220.000 muertos y más de un millón de personas sin hogar que viven bajo tiendas de lona plástica o en refugios improvisados, y que están en una situación de alta vulnerabilidad incluso ante tormentas menores.
Los expertos esperan que un servicio de pronósticos en Haití pueda estar en funcionamiento para abril cuando se inicia la estación de lluvias en el país.
Ronald Semelfort, director de Meteorología de Haití, dijo que la mayoría de los campos que alojan gente desplazada por el terremoto en Puerto Príncipe no resistirían ni siquiera una tormenta con 10 mm de lluvia.
"Hay una buena cantidad de personas viviendo en peligrosos refugios y carpas, que están al aire libre y son extremadamente vulnerables a las lluvias y el viento", indicó.
Por su parte, Jean Noel Degrace, del Servicio francés de Meteorología, y quien condujo la conferencia, advirtió que si un huracán alcanzara este año a Haití sería devastador.
"Dos semana atrás hubo un inundación por un frente frío. Fue muy poca la cantidad de lluvia que cayó, pero causó la muerte de unas 20 personas. Es fácil imaginar lo que un huracán puede causar", dijo Degrace. Y agregó que la prioridad inmediata es que Haití cuente con la tecnología y experiencia necesaria para predecir tormentas.
"Es urgente asegurarse que Haití cuente con un adecuado sistema de alertas y observación" de tormentas, así como con capacidad para operar un servicio meteorológico diario con adecuado equipamiento y comunicación, agregó el experto.
La temporada de huracanes se inicia a fines de junio y se extiende hasta finales de noviembre en el Atlántico.
"Quisiéramos estar seguros que (meteorólogos en Haití) van a acceder a datos de observación y pronósticos, imágenes de radar, gráficos, vigilancias y alertas", dijo Degrace.
Con un 80 por ciento de la población sin acceso a televisión o radio, la escasa comunicación para difusión de pronósticos y alertas al público es un hecho de gran preocupación.
Bill Read, director del Centro Nacional de Huracanes, con sede en Miami, dijo que Haiti "tendrá el desafío de alertar a su población que una tormenta está en camino, pero no sabemos con que infraestructura contará en ese momento" para lograrlo.
(Con información de AFP)