Sin embargo, el envío de asistencia desde los más diversos puntos del planeta no se hizo esperar desde el momento mismo en que voló la noticia del evento.
La falta de un plan coordinado obstaculiza la entrega de agua, alimentos, frazadas y otros insumos para paliar la dramática situación en que viven cientos de miles de personas en calles y parques de Puerto Príncipe, a casi una semana de ocurrido el sismo.
A ello se suma el control militar por parte de Estados Unidos del aeropuerto de esta capital que ha entorpecido el aterrizaje de vuelos cargados con ayuda humanitaria desde puntos tan lejanos como Francia o Rusia.
La atención médica para atender a un número desproporcionado de heridos es lo más urgente tras la fuerte sacudida.
Unos 400 médicos cubanos, quienes prestan habitualmente sus servicios en Haití, inmediatamente comenzaron a tratar a las personas con múltiples traumas en improvisados puestos de salud.
Cuba reforzó su brigada el sábado último con otros 32 galenos, quienes trajeron consigo casi una decena de toneladas de alimentos, agua, avituallamiento y medicamentos.
A los cubanos se unieron estudiantes haitianos de la Escuela Latinoamericana de Medicina, de Cuba, así como otros médicos de diversas partes del mundo.
Los países latinoamericanos siguen enviando socorristas, alimentos, plantas potabilizadores de agua, fármacos y personal sanitario para atender a los sobrevivientes del terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter.
Venezuela junto a Brasil han liderado la entrega de ayuda a esta empobrecida nación desde el momento mismo en que se supo del desastre.
El gobierno venezolano enviará dos buques de la Armada con cinco mil 675 toneladas de alimentos.
También un buque de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América zarpará hoy para este país con asistencia para el pueblo haitiano.
Ayer Venezuela envió 14 toneladas de alimentos, medicinas y agua.
Asimismo, están aquí en plena funciones maquinarias y herramientas para remover los escombros, expertos en rescate, perros entrenados para ayudar en la búsqueda de sobrevivientes, bomberos y personal médico.
Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llamó a la comunidad internacional a transformar la sensibilidad en dinero para ayudar a la reconstrucción de Haití, destruido por el evento telúrico.
Brasil colocó 15 millones de dólares a disposición de Haití y ha mandado alimentos no perecederos, personal médico, entre otras provisiones.
Lula alertó que los donativos deben tener una coordinación para que lleguen a quien los necesita y subrayó que la prioridad es cuidar del agua y la alimentación de los afectados.
Este lunes, el vicepresidente boliviano, Álvaro García, viajó a Puerto Príncipe en un avión militar para entregar ayuda a los damnificados del terremoto.
De Argentina, dos aeronaves de la Fuerza Aérea trajeron plasma sanguíneo, insumos médicos, así como expertos en búsqueda y rescate.
México, Colombia, Paraguay, Perú, Uruguay y Ecuador se unieron a los esfuerzos internacionales para paliar la crítica situación que viven cientos de miles de haitianos.
Desde territorios tan lejanos como China, llegó un equipo de rescate de emergencia integrado por 60 expertos que montó un centro de asistencia médica que también intenta elevar la concienciación de la población local sobre la prevención de epidemias.
En tanto, la Unión Europea (UE) afirmó que destinará a este país 137 millones de euros en ayuda urgente y unos 200 millones para las labores de reconstrucción del país a medio y largo plazo.
La jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, afirmó que más que ayuda militar por parte de Europa, la población de Haití necesita una mayor coordinación para que el apoyo pueda llegar a los afectados por el terremoto.
Lo cierto es que la cifra de muertos es indeterminada, pudieran ser unos 100 mil. Los heridos no cuentan con todo el personal médico que requieren y los alimentos y otros avituallamientos permanecen en el aeropuerto, custodiados por militares y tienen limitada salida.
(Con información de Prensa Latina)