"Estoy ordenando que los informes de inteligencia, especialmente aquellos que involucran potenciales amenazas a los EE.UU. sean distribuidos más rápida y más ampliamente. No podemos represar información que podría proteger a los estadounidenses", afirmó Obama en una breve intervención televisada.
Aunque el presidente estadounidense anunció que se invertirán US$1.000 millones en nuevas tecnologías para supervisión de equipajes y pasajeros, reconoció que "ni la mejor inteligencia" puede evitar atentados.
Obama asumió la responsabilidad por lo que definió la "falla sistémica" que permitió que casi se llevara a cabo un atentado a bordo de un avión con destino a Detroit el pasado 25 de diciembre.
En una breve intervención televisada, Obama dijo que "en materia de seguridad, la pelota se detiene en mí", aunque afirmó que la falla no había sido de un individuo o una organización en particular sino de todo el sistema de inteligencia estadounidense.
"La comunidad de inteligencia no siguió agresivamente ni priorizó fuentes de inteligencia relacionadas con posibles ataques contra nuestro territorio", lo que según el mandatario "contribuyó a una gran falla de análisis, una falla en conectar los puntos".