Guillem Sans Mora
Corresponsal en Berlín, del diario Público
La Policía rastreaba la zona con perros y controlaba todos los vehículos grandes que pasaban por la localidad polaca de Oswiecim, que dio nombre en su versión germanizada al campo de exterminio.
El robo se produjo entre las 3:30 y las 5:00 horas de la madrugada del viernes, según la Policía polaca. Por la noche, el campo está cerrado y dispone de algunos vigilantes. Los ladrones, al menos tres personas, hicieron un agujero en el muro de la instalación, desatornillaron el cartel en uno de sus extremos y tiraron de él por el otro.
La televisión polaca TVP extendió el rumor de que el robo podría haber sido un encargo. Jaroslaw Mensfeldt, portavoz del Museo de Auschwitz, no quiso entrar en especulaciones, pero dijo que "el robo no fue fortuito". Según Mensfeldt, los ladrones lo prepararon a conciencia, porque tenían que conocer el camino más corto para llegar al recinto y las rutas de los vigilantes.
Los trabajadores del museo del antiguo complejo nazi instalaron una copia del cartel original en el lugar del robado. El original, forjado por presos del campo, está hecho de tubos de hierro y es relativamente ligero. El mes que viene se cumplen 65 años de la liberación del campo por las fuerzas soviéticas.