Yulieski Gourriel vuelve a ser noticia en la pelota cubana

En un viernes pasado por agua, donde se suspendieron dos partidos y se aplazaron otros tantos, Yulieski Gourriel apuntaló a Sancti Spíritus en la cima occidental del béisbol cubano.

El «gallo» espirituano disparó tres jonrones en Camagüey, impulsó siete carreras y anotó seis, récord para un partido. Así, anda tras la llamada “triple corona”, una hazaña solo lograda anteriormente por Orestes Kindelán y Omar Linares.

Kindelán lo hizo en la temporada de 1988-1989, cuando promedió 402, pegó 24 jonrones y trajo para el home a 58 compañeros. Luego, Linares lideró esos tres departamentos en la Selectiva de 1992: 398 de average, 23 batazos para la calle y 58 impulsadas.

Yulieski suma en esta campaña 17 batazos de cuatro esquinas y 49 impulsadas, líder en ambos departamentos. Además, marcha como puntero en anotadas (44), slugging (821) y total de bases (115). Para colmo, es quien más veces impulsa el empate o la ventaja de su equipo (15).

Para ostentar la llamada triple corona solo le faltaría el average, pero en este aspecto tampoco anda muy lejos. Hasta el momento es cuarto (386), por detrás de Alexei Bell (433), Yunier Mendoza (400) y Alfredo Despaigne (393).

Curiosamente, el promedio de bateo es el único liderazgo que Yulieski nunca ha podido tener en una temporada. En cambio, ha sido dos veces puntero en anotadas y en una ocasión terminó al frente en jonrones, triples, dobles, hits y carreras impulsadas.

Durante la campaña 2005-2006, Yulieski se convirtió en el único pelotero que ha sido líder en triples y jonrones en un mismo campeonato. Entonces pegó 11 batazos de tres equinas y 27 de vuelta completa.

En aquella oportunidad reinó también en impulsadas (92) y fue segundo en bases robadas (21), muy cerca de Carlos Tabares (24). Veremos cómo termina esta serie, pero hasta ahora va «quemando la liga».

Por cierto, sus seis carreras anotadas de ayer igualaron el récord para un partido. El primero que lo hizo fue «El señor pelotero», Luis Giraldo Casanova, el 8 de abril de 1979, contra Las Villas, durante la V Selectiva.

Después lo consiguieron dos villaclareños, Amado Zamora y Eddy Rojas, ambos el 14 de enero de 1995. Fue en aquel famoso «partido de los récords», donde Villa Clara venció 38-15 a Las Tunas.

Ahora bien, la hazaña de tres jonrones en un partido se ha conseguido 130 veces en el béisbol revolucionario. Aquí incluimos las tres ocasiones de cuatro bambinazos, firmados por el camagüeyano Leonel Moa, el matancero Alberto Díaz y el pinareño Omar Linares, según el orden cronológico.

Orestes Kindelán pegó tres jonrones en siete oportunidades, pero seis de ellas fueron con bate de aluminio. En aquella época, Antonio Muñoz lo hizo cuatro veces y en tres ocasiones se sumaron Linares, Víctor Mesa, Julio Germán Fernández y Pedro Luis Rodríguez.

Con bate de madera, solo Agustín Marquetti, Rolando Meriño, Yosvani Peraza y Yulieski Gourriel han burlado tres veces las cercas en dos ocasiones.

En fin, que los números no mienten. Los eventos internacionales son otra cosa y ya hablaremos sobre ello en un próximo trabajo. Tengan paciencia.

El otro partido diurno que pudo jugarse este viernes también terminó por la vía rápida, pues Las Tunas despertó y atropelló a Cienfuegos.

Aquí el receptor tunero, Yosvani Alarcón, pegó jonrón con las bases llenas en el cuarto episodio. Mientras, su compañero Alexander Guerrero lo imitó en el capítulo siguiente.

En la noche se efectuó el clásico entre Industriales y Santiago de Cuba, ganado por los indómitos tras una recia porfía.

Los azules salieron delante por jonrón solitario del antesalista Rudy Reyes en la cuarta entrada, pero Santiago tomó el mando en el quinto inning. Incluso, el partido puso irse de un solo lado en ese momento, pero el derecho Frank Javier Menéndez realizó un relevo de lujo, propinando tres ponches consecutivos con las bases llenas.

Industriales se envalentonó al salir del trance y empató el choque en el sexto capítulo, por doble de Carlos Tabares y cohete de Lisbán Correa.

La calma reinó después hasta el octavo acto, cuando Industriales colocó dos corredores en circulación sin outs en la pizarra. Pero Alexander Malleta bateó para doble play y luego Lisbán Correa falló en línea al torpedero.

Finalmente, en la parte baja del octavo Santiago definió el encuentro, pues Frank Javier Menéndez cometió el pecado mortal de regalarle boleto al noveno hombre en la alineación. Así pudo batear Luis Miguel Nava, quien pegó hit y le sirvió el postre a Héctor Olivera.

Sin miramientos, el segunda base santiaguero disparó jonrón sobre las cercas del jardín izquierdo y bajó el telón de esta atípica jornada.