Al conocerse merecedor del galardón otorgado por la Fundación Cultural de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Betto dijo vía telefónica a Prensa Latina que en sus poco más de 50 libros se ha dedicado fundamentalmente a "dar voz, a aquellos que no tienen voz; y a dar vez, a aquellos que no tienen vez".
Tras expresar su alegría y felicidad por el reconocimiento, el teólogo y escritor brasileño subrayó que no lo considera un mérito personal, sino de los personajes de sus obras: los movimientos sociales, la teología de la liberación, los oprimidos, los explotados, los marginados y los perseguidos por la dictadura.
Es honor a ese mundo excluido, sentenció Betto, quien agregó que destinará el valor en metálico a proyectos para favorecer a la gente pobre, a los integrantes de movimientos sociales y a todos los olvidados.
Betto, uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación, nació el 25 de agosto de 1944 en Belo Horizonte y es artífice de una obra le ha valido un vasto reconocimiento internacional.
Entre sus títulos figuran Fidel y la Religión (conversaciones con Fidel Castro), Mística y Espiritualidad (con Leonardo Boff), Bautismo de sangre, De las catacumbas (cartas personales) y El amor fecunda el universo. Ecología y espiritualidad (con Marcelo Barros).
Según las bases del Premio, éste se concede a creadores vivos que hayan consagrado su vida y obra a engrandecer el patrimonio cultural de América Latina y el Caribe con aportes originales en los géneros literarios y las manifestaciones artísticas.
Los primeros premios ALBA se entregaron en 2007, cuando lo recibieron Mario Benedetti (Uruguay) y Oscar Niemeyer (Brasil).
El año pasado lo merecieron Roberto Fernández Retamar (Cuba) y Jorge Sanjinés (Bolivia), y en éste, en el apartado de Artes, el argentino León Ferrari.
Con información de Prensa Latina