Después de la ceremonia, en la que participaron la reina Isabel II, el premier Gordon Brown y el presidente iraquí, Jalal Talabani, en la recepción realizada en el salón del Guildhall, Blair estrechó la mano de los veteranos y de los padres de los caídos.
Sin embargo, Peter Brinkley, que perdió a su hijo Shaun de 28 años en Iraq, le dijo a Blair: "No le doy la mano porque las suyas están ensangrentadas".
Poco después, Brinkley declaró a la prensa: "Pienso que Tony Blair es un criminal de guerra. No puedo soportar estar en el mismo lugar que él. No puedo creer que haya sido invitado a la ceremonia".
Blair en 2003 tomó la decisión de participar en la invasión a Iraq junto a los norteamericanos a pesar de la oposición de gran parte de la opinión pública británica.
(Con información de ANSA)