Con información de AFP
Los manifestantes pudieron aproximarse hasta las barreras colocadas por la policía, a unos 50 metros de la casa de Arias, quien actúa de mediador para intentar superar la crisis desatada en Honduras tras el golpe que depuso a Zelaya el 28 de junio.
"Fuera militares", "fuera 'Goriletti'", "contra el golpe militar resistencia popular", coreaba el centenar de manifestantes, entre quienes había sindicalistas y dirigentes de organizaciones sociales y de izquierda.
"Nos da vergüenza como ciudadanos que el presidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz reciba en su casa a un criminal como Micheletti", declaró Edgar Morales, secretario general adjunto de la Asociación Nacional de Empleados Públicos.
"Aquí no hay nada que negociar. La única solución es que se devuelva el poder a Zelaya", dijo Morales a los periodistas.