Capitolio. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
Qué sería de mí si no existieras,
mi ciudad de La Habana.
Si no existieras, mi ciudad de sueño
en claridad y espuma edificada,
qué sería de mí sin tus portales,
tus columnas, tus besos, tus ventanas.
Cuando erré por el mundo ibas conmigo,
eras una canción en mi garganta,
un poco de tu azul en mi camisa,
un amuleto contra la nostalgia.
Y ahora te camino toda entera,
te vivo toda hasta la madrugada,
soy el viento en tus parques y rincones,
soy el sol que te acaricia el alma.
Ciudad de mis amores en el polvo,
bella ciudad de podredumbre y alas,
en ti nací realmente un mes de enero,
cuando golpeó en tu pecho la esperanza.
Si viví un gran amor fue entre tus calles,
si vivo un gran amor tiene tu cara,
ciudad de los amores de mi vida,
mi mujer para siempre sin distancia.
Si no existieras yo te inventaría,
mi ciudad de La Habana.
Fayad Jamís
Malecón de La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
El Cristo de La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
El coloso del Cerro. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
Farolas de la ciudad. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
Muelle de la Bahía. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
Bahía de La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
El guardián. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
Avenida del puerto. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
Plaza vieja. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate
La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate