Para su realización fueron utilizadas 600 toneladas de mármol blanco de Carrara.
Quieto, justo a entrada de la bahía de La Habana, pero atento. Con sus ojos abiertos pareciera que guarda todos los secretos de la ciudad en sus 500 años de vida; sin embargo, apenas ha sido testigo de poco más de 6 décadas, que le han bastado para convertirse en un todo símbolo de La Habana. Su nombre le confiere una visión universal y su composición recuerda un mármol que vino de muy lejos, el de Carrara, el mismo del Cementerio de Colón. Su figura representa a “El Sagrado Corazón de Jesús” y es el resultado de la magia de la escultora cubana Jilma Madera.
Naturaleza Secreta comparte varias fotos tomadas con drone de El Cristo de La Habana, una colosal escultura que conquista las miradas de todos los que llegan y de todos los que se van.
"Seguí mis principios y traté de lograr una estatua llena de vigor y firmeza humana. Al rostro le imprimí serenidad y entereza como para dar alguien que tiene la certidumbre de sus ideas; no lo vi como un angelito entre nubes, sino con los pies firmes en la tierra."
Jilma Madera
Tiene una altura de veinte metros sobre la base de tres metros, tomando en consideración la explanada sobre la colina donde está situada, su altura se eleva a 51 metros sobre el nivel del mar.
La estatua está formada por 12 estratos horizontales con 67 piezas que se imbrican en el interior.
Una vez concluido, su peso se calculó en unas 320 toneladas.
El montaje se inició a principios de septiembre de 1958, y para ello se necesitó la fuerza de trabajo de 17 hombres, auxiliados por una grúa.
(Tomado de Facebook de Naturaleza Secreta)