Wifredo Lam, el más universal de los pintores cubanos, llevó el mestizaje a su máxima expresión en la pintura. Sus obras son una mezcla de elementos de origen africano, chino y cubano.
Este artista, cuyas obras me han agradado desde que era niño, nació en un pequeño barrio de Sagua la Grande, al norte de la provincia de Villa Clara.
Recuerdo cómo dos cuadros me llamaban la atención e incluso, el momento exacto en que los presentaron en clases. Uno de ellos, el Guernica de Picasso, con la respectiva explicación de la masacre de la guerra. El otro, La Jungla de Wifredo Lam.
Tanto fue el impacto que comencé a seguir la pista de este pintor. Descubrí otras obras suyas, La silla, Maternidad y Mujer sentada. En todas dejó su huella de chino y mulato, de intelectual y religioso, de genio indiscutible. Supe que se fue a Paris, allí vivió intensamente aquellos años del esplendor artístico europeo.
Una vez estuve en Sagua la Grande. Desde que puse un pie en el lugar, lo primero que pregunte fue dónde nació Lam, Me indicaron. Llegué y me encontré frente al número 334 esa humilde casita de madera. Ahí conocí muchas cosas de la vida de este saguero. Aprendí de donde salió su genio y su Jungla, quizás imaginé la importancia de su Silla.
Casa natal de Wifredo Lam, en Sagua la Gande, Villa Clara. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Busto a Wifredo Lam en Sagua la Grande, Villa Clara. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Iglesia de Sagua la Grande, Villa Clara. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Casino Español en Sagua la Grande, Villa Clara. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Wifredo Lam y su Jungla en Sagua la Grande, Villa Clara. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.