Martí, una necesidad (+ Fotos)

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Por: Nyliam Vázquez García

José Martí regresó a la iglesia del Santo Ángel Custodio. En esa parroquia fue bautizado el 12 de febrero de 1853 y hasta allí lo hicieron venir quienes decidieron que una misa a su nombre era otra manera de honrarlo. El apóstol que palpita en el alma nacional no tuvo reparos para sentirse en medio de la comunidad y arropado por martianos empedernidos.

La iglesia fue tomada por la imagen de Martí desde la interpretación del artista de la plástica, Kamil Bullaudy, colocadas como estandarte frente al altar, mientras que tres cruces, obras del Premio Nacional de Artes Plásticas 2009, Nelson Domínguez, tomaron desde lo alto el fondo de la iglesia construida en 1690.

Para cuando se escuchó La rosa blanca, texto del maestro con música de Lecuona, e interpretada por la soprano, Johana Simón, José Martí era una presencia tangible. No por casualidad, como parte de la eucaristía, cuando Gabriel Navarrete, director de la ONG, Cultura y Cooperación Internacional, leyó como laico, pero sobretodo como martiano, la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios, fue perceptible la conjugación de la metáfora perfecta, el acercamiento desde la fe: Se habló de amor, de ese amor entregado por Martí para salvar a Cuba. No fue en vano, apuntó el párroco y el Martí gigante pintado por Kamil comenzó a moverse.

La brisa, la presencia, lo cierto que es que estaba allí, como lo está cada día en los hombres y mujeres que levantan todos los días este país con él tatuado en las honduras. Y son muchos sin distinción de creencias, raza o sexos, tal como quería quien luchó con todos y para el bien de todos.

Juntos, unos y otros, en la parroquia que inspiró uno de los pasajes de la novela Cecilia Valdés, donde también fue bautizado el sacerdote y patriota, Félix Varela, todos agradecieron el amor y los sacrificios martianos.

La sentencia martiana "Espíritu sin amor no puede ver", fue recordada en el culto católico, al tiempo que también se reflexionó sobre ese otra enseñanza que tiende los puentes entre las creencias, escrita por Martí en la Carta a Gonzalo de Quesada el 1ro de abril de 1895: "En la cruz murió el hombre un día: Pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días".

Al término de la misa, que oficiara Monseñor Ramón Suárez Polcari, canciller del Arzobispado de La Habana, el párroco contó cómo le había extrañado la petición de Kamil Bullaudy de una misa para Martí, porque nadie nunca antes lo había hecho. De hecho esta es la primera misa en 60 años que se ofrece al Apóstol cubano

"¿Se puede?", preguntó el artista aquella mañana, según Polcari. ¡Claro que se puede!, respondió la autoridad eclesiástica.

El gesto que hizo venir a Martí ante tantos creyentes y no creyentes, artistas y amigos en la iglesia del Ángel Custodio logró materializar una de sus luchas esenciales: la unidad, esta vez en torno a la hermosura de un homenaje.

Martí no podía faltar y tampoco, muchos de los que predican su ideario desde distintas posturas. En la parroquia estuvieron el Dr. Armardo Hart, director del Programa Martiano, la Prima Ballerina Absoluta, Alicia Alonso, quien también fue bautizada allí, César Portillio de la Luz, el pintor José Fúster, el fotógrafo Liborio Noval, Edgard Ponce Iturriaga, embajador de Ecuador en Cuba, los fieles de la iglesia, y claro, los artistas de la plástica Nelson Domínguez y Kamil Bullaudy, este último, pieza angular para un acercamiento distinto a una de la esencias de Cuba.

José Martí regresó a la Loma del Ángel. 159 años después del día de su bautizo en la misma iglesia volvió y vuelve como una necesidad.

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

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Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

Foto: Roberto Chile/Cubadebate

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