Textos: Mónica Rivero, estudiante de Periodismo
Una ciudad es una prolongación de cada uno de sus habitantes, es una gran casa que se les parece, que reproduce sus características, que registra en ella su historia -la historia “grande” y trascendente, y también aquella más discreta: la pequeña, cotidiana historia de todos los días-.
Una ciudad es el cuerpo de una idiosincrasia, la dimensión física de una manera de vivir, el plano sobre el que se proyecta la vida, el espacio donde se manifiestan anhelos, sueños, frustraciones, esperanzas…
Una ciudad está viva, tiene personalidad, tiene rasgos que la hacen única y rasgos que la hacen común. Como las personas, tiene memoria; y como las personas, solo sabiendo de dónde viene podrá saber a dónde va.
La Habana es una ciudad.
En los talleres de conservación de la Oficina del Historiador pueden verse los rostros de quienes la asisten en su mirada retrospectiva (y no por eso sin proyección de futuro); los rostros de quienes la ayudan a recuperar el brillo, a conciliar lo nuevo y lo viejo, a rescatarse y refundarse; los rostros de quienes, en fin, trabajan por que sea una ciudad de ayer, de hoy y de todos los tiempos.
Papelando
Taller de restauración de papel y documentos. Oficina del Historiador de la Ciudad.
El trabajo de Ingrid es muy serio, todo un trabajo de persona mayor, que requiere altas dosis de responsabilidad y de todas esas cosas que demandan los trabajos serios. Sin embargo; cuando se la ve andar entre tantos papeles, no se puede evitar pensar que se está divirtiendo, tanto como lo hubiera hecho en algún momento de su infancia. Entre sustancias y fibras, revelando segmentos, recreándolos o simplemente aceptando su ausencia, se pasa las horas.
Extracción de la mayor cantidad de partículas de polvo antes de la intervención. Foto: Alejandro Ramírez Anderson
Baño regenerador. Foto: Alejandro Ramírez Anderson
Inmersión. Foto: Alejandro Ramírez Anderson
A la secadora. Foto: Alejandro Ramírez Anderson
Resurreción de grabado. Foto: Alejandro Ramírez Anderson
Del taller los materiales irán a bibliotecas, la Casa museo y el archivo de la Oficina del Historiador. Foto: Alejandro Ramírez Anderson
Búsqueda y preservación de secreto. Foto: Alejandro Ramírez Anderson