Especial para Cubadebate de Rafael González Escalona, David Vázquez Abella y Susana Machado Lores, estudiantes de Periodismo.
"Siempre, llega el enanito" nos canta desde hace décadas una sencilla -que no simple- canción de ese poeta mayor que es Silvio Rodríguez. Como para confirmar esta sentencia llegaron a la Tribuna Antiimperialista José Martí decenas de infantes, de las manos de sus padres, para disfrutar de un concierto convocado desde una de las emociones más profundas del cubano, el amor a la patria. En coches, en brazos, con sus pasos cortos, los pequeños admiraron la larga lista de actores y músicos que se sucedieron sobre el escenario allende al capitalino Malecón. El implacable sol fue incapaz de privar a los niños del espectáculo, porque para ellos, fue también esta fiesta.
Una siesta para reponer las fuerzas
Mira que orgullosos sacamos a pasear a mamá
¿Y si poso me dan algo?
Tanto sol y música me aturden
Sin comer no se puede bailar
Me apenan las cámaras
Unidad familiar
El joven grumete
Desde mi altura se ve mejor
¡Qué sed caballero!
¿Y tú que miras?
Para ellos es también esta fiesta