Bayamo, 513 años

Plaza de la Revolución de Bayamo. Foto: Revista Bayamo

Hace 513 años, las márgenes del río Yara fueron testigos —según la versión más aceptada, aunque no la única— de un momento cuya repercusión pasaría a la historia de la nacionalidad cubana como un hito imborrable y cuya transcendencia sería enorme tres siglos después.

Sobre el lugar exacto de la fundación de la villa de San Salvador de Bayamo existen varias teorías. La más aceptada sitúa el hecho en las márgenes del río Yara; otras investigaciones, basadas en documentos y excavaciones arqueológicas, sostienen que la ubicación inicial pudo estar más cerca de la costa de Manzanillo y que la villa fue trasladada después a su emplazamiento actual.

La fundación ocurrió por iniciativa de Diego Velázquez, quien ya había establecido en el extremo este del archipiélago a Baracoa, la primera de las villas asentadas por la corona española en Cuba. Bayamo se levantó, según las versiones más difundidas, en tierras de un cacicazgo aborigen, y sobre el origen de su nombre existen también varias teorías: algunos historiadores lo atribuyen al cacique indígena de la zona, mientras que otros sostienen que responde al nombre del árbol frondoso y abundante en la región conocido como Bayán. Tampoco en este caso hay una declaración oficial definitiva.

Con el paso del tiempo, el asentamiento se convirtió en un centro de poder político y económico, donde llegaba el oro extraído de los ríos circundantes y de otros más lejanos, y en un centro abastecedor de recursos para continuar la conquista hacia el interior de la isla. En 1551, la comarca sufrió un fuerte terremoto que devastó un amplio espacio.

Ya en el siglo XIX, según algunas fuentes, los cubanos se agruparon en logias masónicas para luchar contra la metrópoli española sin levantar sospechas, y en esa etapa Bayamo pasó a ser el centro del pensamiento independentista cubano. Ese enfrentamiento tuvo su máxima expresión el 10 de octubre de 1868 en el levantamiento de la Demajagua, liderado por Carlos Manuel de Céspedes, quien declaró la independencia y dio la libertad a sus esclavos. Diez días después se produjo la primera interpretación del Himno Nacional, en un acto de rebeldía sin precedentes, y los habitantes de Bayamo prefirieron quemar su ciudad antes de entregarla al ejército colonial español. En la contienda independentista, los bayameses ocuparon sitios destacados por su rebeldía.

Ya en la etapa republicana se construyó la Carretera Central, que posibilitó a Bayamo un mayor desarrollo; por esta razón, y según se ha transmitido, los jóvenes de la generación del centenario del Apóstol escogieron el cuartel Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo para atacarlo conjuntamente con el asalto al Moncada en Santiago de Cuba. La cercanía a la Sierra Maestra posibilitó, además, el incremento en la participación de los bayameses durante la contienda armada contra la dictadura de Fulgencio Batista.

El centro histórico de esa ciudad fue declarado Monumento Nacional en 1978, lo cual le concede la condición de ciudad patrimonial. Su trazado urbano, heredero de un patrón ortogonal y semirregular, combina manzanas cerradas de formas diversas con calles de ancho variable, generalmente estrechas, en las que se aprecia la huella del crecimiento colonial.

Interior de la catedral del Santísimo Salvador de Bayamo. Jura y bendición de la bandera del pintor dominicano Julio Desangles, óleo de 8,5 metros de ancho por 4,5 metros de alto.

La arquitectura bayamesa reúne tipologías domésticas de patio interior, portales y rejas, junto a edificaciones religiosas y civiles de valor singular; son particularmente característicos sus techos, con estructuras de madera y cubiertas de tejas criollas que responden tanto al clima como a los materiales disponibles en la región. Este conjunto de valores culturales y arquitectónicos, junto a su historia, sustenta la condición patrimonial que hoy se le reconoce.

Sin discusión, por sus valores históricos y culturales, Bayamo ocupa un lugar cimero en el proceso de formación de la nación cubana, en un ejercicio sin fin que se enriquece y va adquiriendo nuevos matices con el paso del tiempo. ¡Felicidades, Bayamo!

Paisaje Natural circundante de la ciudad de Bayamo. Foto: Thalía de la Caridad Sotomayor Gil.