El asedio multidimensional y la reactualización de la Doctrina Monroe: Guerra híbrida, revisionismo historiográfico y la nueva Internacional Negra en América Latina

Foto: BRICS & Friends.

El recrudecimiento de la ofensiva político-mediática y sancionatoria contra la República de Cuba no constituye un fenómeno coyuntural, ni puede reducirse a las solas dinámicas de contraposición bilateral. Por el contrario, representa la manifestación sintomática de una estrategia estructural de reimperialización y recolonización del continente americano, ejecutada mediante la convergencia táctica entre el aparato hegemónico estadounidense, los sectores reaccionarios de la extrema derecha transnacional y la histórica red contrarrevolucionaria de la emigración cubana [1]. Dicha articulación política configura una verdadera actualización de la Internacional Negra bajo nuevas formas organizativas y comunicativas, orientada a restaurar la inviolabilidad de la Doctrina Monroe y a erradicar cualquier alternativa de soberanía nacional en el continente [2].

La estrategia de la “tenaza” se articula a lo largo de dos directrices fundamentales y complementarias:

La dimensión material del asedio (Guerra de desgaste y sabotaje): El empleo sistemático de la coerción económica, financiera y comercial a través del bloqueo [3], potenciado por medidas extraterritoriales y por la punitividad de las listas unilaterales — como la inclusión arbitraria de Cuba entre los “Estados patrocinadores del terrorismo” (State Sponsors of Terrorism, SSOT) [4]. A esta dimensión se suman los relevantes precedentes históricos de guerra no convencional, ecoterrorismo y sabotaje biológico, dirigidos a minar hasta los cimientos la soberanía alimentaria y energética de la nación [5].

La dimensión cognitiva y la falsificación historiográfica (Guerra híbrida y revisionismo): La activación de complejos dispositivos de desinformación y guerra psicológica orientados a la instauración del paradigma del “Estado fallido” (Failed State) [6]. Mediante el uso coordinado de plataformas digitales, financiamientos transnacionales y contranarrativas capilares, se asiste a la cancelación metodológica del nexo de causalidad entre el asedio externo y las dificultades materiales internas.

El mecanismo del doble estándar y la manipulación gnoseológica

El elemento central de esta operación ideológica radica en la aplicación de un doble registro interpretativo: mientras se silencian sistemáticamente las responsabilidades y los impactos medibles del bloqueo y del ecoterrorismo imperialista, la totalidad de las criticidades socioeconómicas de la isla se atribuye exclusivamente a la inadecuación del modelo socialista y de su liderazgo [7]. Esta operación de remoción histórica se vale de la reescritura del pasado revolucionario, transformando las agresiones externas documentadas en meros recursos retóricos del gobierno cubano y rehabilitando acríticamente la memoria de la época neocolonial.

La génesis de la Internacional Negra en el continente americano

La convergencia entre el extremismo contrarrevolucionario cubano y los sectores reaccionarios del hemisferio occidental hunde sus raíces en la Guerra Fría, a partir de la creación de la CORU (Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas) en 1976 y de las sinergias operativas con las redes represivas de la Operación Cóndor [8]. Hoy en día, esta estructura se ha reorganizado dentro de una plataforma mediática y política transnacional que solda el neofascismo continental, los think tanks ultraliberales y las fracciones contrarrevolucionarias de Miami.

El objetivo estratégico de esta actualizada Internacional Negra no es simplemente el cambio de régimen (regime change) en La Habana, sino la restauración integral de la soberanía imperial sobre las Américas [9]. Mediante la demonización sistemática de las experiencias socialistas y progresistas de América Latina (desde la Venezuela bolivariana hasta la Nicaragua sandinista), la red reaccionaria pretende cancelar la memoria histórica de los procesos de descolonización y autodeterminación.

Casuístuca de las agresiones no convencionales y ecoterrorismo

El análisis del asedio a Cuba no puede prescindir de la catalogación rigurosa de los actos de guerra biológica, química y ecoterrorismo conducidos directa o indirectamente contra la isla en las décadas de Revolución:

Ataques a la producción agrícola y ganadera: La introducción documentada de la epidemia de Peste Porcina Africana en 1971 — primera aparición de la enfermedad en el continente americano [10] —, de la roya de la caña de azúcar (Puccinia erianthi) y del moho azul del tabaco (Peronospora tabacina), que devastaron los cultivos estratégicos y el patrimonio ganadero cubano [11].

Agresiones biológicas a la población civil: La dramática epidemia de dengue hemorrágico de 1981, que provocó más de 340 000 contagios y la muerte de 158 personas, de las cuales 101 eran niños [12]. Investigaciones epidemiológicas y estudios internacionales evidenciaron la correspondencia con las experimentaciones de vectores biológicos desarrolladas en los laboratorios militares estadounidenses [13].

Sabotajes industriales y del terror: Los ataques terroristas contra infraestructuras críticas, hoteles y buques mercantes, orquestados por organizaciones paramilitares protegidas por las agencias de inteligencia estadounidenses, culminados con el atentado al vuelo Cubana de Aviación 455 en 1976 [14].

Guerra cognitiva y la mistificación histórica del internacionalismo

En el marco de la guerra híbrida contemporánea, la manipulación historiográfica representa el arma de ataque principal. Un caso paradigmático de verdadera invención y falsificación histórica concierne a la relectura invertida de las misiones internacionalistas civiles y militares de la Revolución Cubana en el Sur global, dirigida a tildar de “agresor” o “cobeligerante ilegítimo” a un Estado que ha operado en pleno respeto del derecho internacional.

El internacionalismo cubano según el derecho internacional: los casos de Angola y Guinea-Bissau

La narrativa acusatoria intenta hacer pasar las misiones de solidaridad y de apoyo anticolonial (desde Angola hasta Guinea-Bissau, pasando por Mozambique y Etiopía) por “guerras de agresión” o “intervenciones de expansión imperialista”. Desde el punto de vista historiográfico, politológico y del derecho internacional, esta reconstrucción carece totalmente de fundamento por razones jurídicas contundentes:

La falacia lógica de la cobeligerancia: el paralelismo con conflictos contemporáneos

Atribuir la responsabilidad de un conflicto o la oficialidad de una declaración de guerra a un Estado entero sobre la base de contingencias aisladas, de la presencia de voluntarios individuales o de contratistas militares en los campos de batalla representa una falacia lógica y politológica carente de cualquier valor intelectual.

El confrontamiento con la guerra en Ucrania (desde 2022 hasta hoy): Basta analizar las dinámicas del conflicto ruso-ucraniano estallado en febrero de 2022. En los años del conflicto se ha registrado la presencia en los teatros bélicos de miles de voluntarios, mercenarios y contratistas privados de ciudadanía polaca, alemana o colombiana.

La inaplicabilidad del estatus de cobeligerancia estatal: El hecho de que ciudadanos o exmilitares polacos y alemanes combatan en el frente ucraniano, o que combatientes colombianos sean contratados por ambas partes, no permite afirmar que Polonia, Alemania o Colombia sean oficial y jurídicamente cobeligerantes o estén en estado de guerra directa contra la Federación Rusa.

Según la Convención de La Haya y los Principios de Derecho Internacional sobre el Derecho de los Conflictos Armados, para configurar la cobeligerancia formal de un Estado se requiere un acto formal de ingreso en el conflicto, la dirección estratégica directa de las fuerzas armadas o la apertura de las hostilidades estatales.

Torsión ideológica ad hoc y doble estándar: Aplicar este rasero de juicio aberrante y distorsionado únicamente a Cuba representa una nueva prueba del doble estándar mediático de la gusanería y de los aparatos de inteligencia. Cuando La Habana envía contingentes médicos o formativos se le acusa de “trata de seres humanos”; cuando ejerció la solidaridad anticolonial a solicitud de Estados soberanos se le acusa falsamente de “belicismo”; mientras que la presencia de mercenarios occidentales en los teatros bélicos contemporáneos se descalifica como libre iniciativa individual sin menoscabar el estatus de neutralidad o no beligerancia de los respectivos gobiernos.

La resistencia historiográfica como imperativo político

La operación ideológica de la Internacional Negra y de sus cajas de resonancia mediáticas se derrumba ante el examen riguroso de los hechos históricos, de los documentos de archivo y de los principios fundamentales del derecho internacional. Desmontar estas narraciones artificiales no constituye un simple ejercicio académico, sino un preciso imperativo político y cultural: desvelar la naturaleza estructural del asedio imperialista contra Cuba significa defender el derecho inalienable de cada pueblo a la soberanía, a la autodeterminación y a su propia memoria histórica.

Notas y referencias bibliográficas

[1] Galeano, E. (1971). Las venas abiertas de América Latina. Siglo XXI Editores; Grandin, G. (2006). Empire’s Workshop: Latin America, the United States, and the Rise of the New Imperialism. Metropolitan Books.

[2] Moniz Bandeira, L. A. (2017). The World Disorder: US Hegemony, Proxy Wars, and Terror. Springer.

[3] Mallory, L. D. (1960). Memorandum From the Deputy Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs (Mallory) to the Assistant Secretary of State for Inter-American Affairs (Rubottom). Foreign Relations of the United States, 1958–1960, Cuba, Volume VI, Document 499. Washington, D.C.: U.S. Government Printing Office. (In questo documento declassificato si teorizza esplicitamente l’uso della fame e della privazione economica per minare il consenso alla Rivoluzione).

[4] U.S. Department of State (2021). State Sponsors of Terrorism. Bureau of Counterterrorism; United Nations General Assembly (2023). Necessity of ending the economic, commercial and financial embargo imposed by the United States of America against Cuba (A/RES/78/7).

[5] Blum, W. (2003). Killing Hope: US Military and CIA Interventions Since World War II. Zed Books.

[6] Zurbano, R. (2019). La guerra cognitiva contra Cuba: medios, redes y manipulación. Casa de las Américas.

[7] Boron, A. (2012). América Latina en la geopolítica del imperialismo. Ediciones Luxemburg.

[8] Dinges, J. (2004). The Condor Years: How Pinochet and His Allies Brought Terrorism to Three Continents. The New Press; Corn, D. (1994). Blond Ghost: Ted Shackley and the CIA’s Crusades. Simon & Schuster.

[9] Dussel, E. (2007). Política de la Liberación. Historia mundial y crítica. Editorial Trotta.

[10] Newsweek (1977). CIA and Swine Virus in Cuba. Newsweek, January 20, 1977; United Nations Security Council (1997). Letter dated 27 June 1997 from the Permanent Representative of Cuba to the United Nations addressed to the Secretary-General (S/1997/498).

[11] Saney, I. (2004). Cuba: The Possible Impossible. Zed Books; García, M. (2002). Guerra biológica contra Cuba: expediente abierto. Editorial Ciencias Sociales.

[12] Kourí, G. et al. (1989). Dengue hemorrhagic fever in Cuba, 1981: rapid diagnosis and in-depth epidemiological study. Bulletin of the World Health Organization, 67(4), 375–380.

[13] U.S. House of Representatives (1975). Hearings before the Select Committee to Study Governmental Operations with Respect to Intelligence Activities (Church Committee). Washington, D.C.

[14] Bardach, A. L. (2002). Cuba Confidential: Love and Vengeance in Miami and Havana. Random House. (Documentazione sull’attività e l’impunità di Orlando Bosch e Luis Posada Carriles).

[15] Gleijeses, P. (2002). Conflicting Missions: Havana, Washington, and Africa, 1959-1976. University of North Carolina Press. (Studio fondamentale basato sugli archivi cubani, statunitensi e africani che dimostra l’autonomia decisionale e la natura anticoloniale dell’intervento cubano).

[16] Gleijeses, P. (2013). Visions of Freedom: Havana, Washington, Pretoria, and the Struggle for Southern Africa, 1976-1991. University of North Carolina Press.

* Traducido al español con ayuda de IA.

(Tomado de BRICS & Friends)