Sobre la cancha: Sin excusas

Copa Mundial de Fútbol. Foto: banco.az

El temor a perder cuando se vislumbra la puerta de salida en las Copas del Mundo es entendible. Los planes encima del verde suelen cambiar y hasta se permiten ligeras traiciones a los estilos.  La decepción también juega el mismo ritmo con el cual se intenta mover el balón.

Día gris para la UEFA con dos aventajados a la sombra, pero con ese cartel de enorme peso, al menos por historia. Con todo respeto a Suecia, Costa Rica, Curazao y Costa de Márfil el que da registradas en la casilla de victorias de Alemania, nada puede sorprender. Ojo, el detalle se magnifica al contabilizar esos éxitos en las últimas tres ediciones mundialistas. El puzzel  germano se ha roto.

Y sí, el mérito recae en una Paraguay tan seria como desenfadada. Alfaro, un gestor con los pies en la tierra. “Al cantar el himno serán héroes, al termino del partido se convertirán en leyenda”.  No he dejado de escuchar esa frase de Gustavo en toda la noche. Él lo tuvo claro, Nagelsmann un poco menos.

Un torneo diseñado también para las jóvenes promesas le permitió a Julio Enciso dejar grabado ya su nombre en la edición 2026. Junto a él, un bloque resurgido tras un inicio convulso. Aquel debut no presagiaba la gesta contra la inoperante Alemania. Tan lejos están los teutones de las cuatro estrellas pues no fueron ni siquiera capaces de enseñar su mítico carácter.

La ruleta de los doce pasos, un ecosistema en el cual ellos han sabido sobrevivir, les dió la espalda. Ni el pequeño momento de flaqueza de la albiroja les valió para levantarse como en épocas pasadas. Sudamérica también sabe de conquista si la redonda está de por medio.

Dicha afirmación la certifica una canarinha asustada pero con algunas luces para encontrar el final  del túnel. Las retinas verdeamarelas no guardarán los primeros 45 minutos contra Japón. Reaccionar era una urgencia y Ancelotti aceptó el reto. Un centro campista menos y un atacante más para responder al despliegue asiático. Se le exigen brillo, pero Carlo quiere contundencia. Sufrir es un mandamiento del fútbol y más cuando solo vale ganar.

Lo mismo pensarán los marroquíes al verse con las maletas hechas luego de anunciarse el descuento. Era el gran partido de toda está ronda, o eso parecia. Una ficción superada en toda regla por la realidad. Hubo miedo al fracaso y las ganas fueron presas de chispazos futboleros. Quizás los datos hablen del merecimiento norafricano, aunque todo se resumió en la efectividad desde los 11 metros. Pasó el menos inefectivo, nada más.