En el caso de Cuba, desde octubre de 1959, la CIA argumentó la necesidad de eliminar a los principales dirigentes de la Revolución como vía para derrocarla o cambiarle el curso político. Se registran más de 640 planes con diferentes grados de desarrollo y peligrosidad contra el líder histórico cubano Fidel Castro Ruz. También están documentados otros intentos contra Raúl Castro Ruz, Ernesto Guevara de la Serna y otros dirigentes cubanos.
El 2 de diciembre de 1956 la CIA convocó a sus jefes de estaciones en Centroamérica y el Caribe para reunirse en la capital cubana a fin de reflexionar y tomar decisiones sobre cuestiones apremiantes en el área. Concurrió el coronel J. C. King, jefe de la División del Hemisferio Occidental de la Dirección de Planes de esa agencia.
Cuando eran agasajados por el entonces embajador estadounidense en Cuba, Arthur Gardner, este recibió una llamada del dictador Fulgencio Batista para informarle sobre el desembarco de Fidel Castro Ruz por la provincia de Oriente y la confirmación, sin lugar a dudas, de su muerte durante el desembarco aquel mismo día. Todos brindaron jubilosos por la noticia y las felicitaciones por éxito.
Transcurrieron cinco años, cinco meses y cinco días desde el intento en el Moncada contra la dictadura del tirano y el coronel Joseph Caldwell King, conoció otra noticia: Había triunfado la Revolución cubana con su líder Fidel Castro Ruz al frente.
El 11 de diciembre de 1959, el mencionado funcionario de la CIA elaboró un documento cuyo texto alertaba, que la Revolución cubana era dirigida por líderes de tendencias comunistas y que apremiaba tomar decisiones antes que la misma se fuera del control estadounidense. El joven Raúl Castro Ruz, era calificado como un convencido comunista.
El 9 de marzo de 1960, una vez más, el citado coronel se reunió con altos funcionarios de la agencia de espionaje, para analizar la situación en Cuba, observó a todos los convocados y lapidariamente dijo: “A menos que Fidel y Raúl Castro y el Che Guevara puedan ser eliminados en un solo paquete, lo cual es altamente imposible, esta operación será larga… el presente gobierno sólo puede ser derrocado por el uso de la fuerza”.
En ese documento se indicó: “[…] Se le debe dar una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que se hayan cercanos a Fidel, como por ejemplo su hermano Raúl y su compañero Che Guevara, ejercen el mismo magnetismo sobre las masas. Muchas personas bien informadas consideran que la desaparición de Fidel aceleraría grandemente la caída del actual gobierno…”
Se efectuaba una de las reuniones previas, que la Rama No. 4 de la División Hemisferio Occidental de la CIA (WH/4) había convocado para de manera sucesiva aproximarse a las propuestas que debían ser elevadas a la decisión política en relación con el derrocamiento de la Revolución cubana. Este grupo de trabajo se había creado el 18 de enero de ese mismo año, para dirigir la propuesta operación cubana y que sería aprobada por el Presidente estadounidense el 17 de marzo y pasaría a la historia como: “Un Programa de Acción Encubierta contra el régimen de Castro”.
Este oficial de la CIA estimaba que la Revolución contaba entonces como máximo con un 70 % de respaldo popular, por lo tanto un objetivo priorizado era reducir esa base de apoyo, también que las fuerzas de la oposición en Cuba, no tenían un líder, estaba dividida en muchos grupos y sus posibilidades de subsistir era ínfimas. King reveló, durante la reunión, un diagnóstico de la CIA: “Castro tiene más de 122 agentes en el área de Miami solamente”.
La victoria cubana contra la fuerza invasora derrotada en Playa Girón y el reconocimiento de la paternidad de la agresión, desató una escalada agresiva por parte de Estaos Unidos, inmediatamente después de abril de 1961, se comenzó a concebir y gestar La Operación Mangosta y los planes magnicidas se reactivaron no solo contra el líder histórico sino también contra su hermano Raúl.
De los planes e intenciones urdidas, destacó la llamada Operación Patty, organizada por la CIA a mediados de 1961, que consistía en un intento de asesinato, la cual marcó un hito en la guerra sucia declarada por el gobierno de Estados Unidos, para tratar de aniquilar de un solo golpe a la jefatura de la Revolución Cubana.
Esta conjura, para eliminar a los dos principales líderes cubanos, contó con un elevado grado de organización y aseguramiento en el que participaron directamente la CIA y el Servicio de Inteligencia Naval (SIN) de la ilegal base naval estadounidense en Guantánamo. La respuesta cubana a tal conspiración se le denominó: Candela.
La CIA preveía la realización de acciones terroristas combinadas para desatar el terror, en ocasión actos conmemorativos por la fiesta nacional del 26 de julio ese año, principalmente en las ciudades de Santiago de Cuba y La Habana. El plan consistía en atentar contra el entonces comandante Raúl Castro Ruz en el estadio de Santiago de Cuba y como segunda opción, en el caso de fracasar el primer intento, la agresión se repetiría en la carretera que conduce al aeropuerto de esa ciudad. Mientras, en la capital, un grupo terrorista ejecutaría otro intento contra la vida del Comandante en Jefe en el acto multitudinario en la Plaza de la Revolución.
Antes, ya otros planes habían fracasado, el objetivo era eliminar al liderazgo revolucionario antes de ejecutar la invasión, ya en desarrollo. Desde los primeros meses de 1961, con el apoyo de la mafia y elementos terroristas dentro de Cuba, la CIA introdujo pastillas envenenadas para eliminar a Fidel Castro. Desde el 11 de diciembre de 1959, Allen Dulles, el entonces jefe de la CIA, había aprobado: "[... ] que se le dé una abarcadora consideración a la eliminación de Fidel Castro [... ]".
Los funcionarios de la CIA interrogados en 1975 por el Comité Senatorial de la Comisión Church, sobre su participación en algunos intentos magnicidas declararon: "[... ] consideraban que asesinar era un modo de actuar permisible, por lo que declararon que creían que sus actividades habían sido completamente autorizadas [... ]"
En particular Richard Helms —director de la CIA entre 1966-1973— declaró en repetidas ocasiones: "(... ) que él creía que una autorización explícita era innecesaria para el asesinato de Castro a principios de los años 1960 [...] Las acciones que estábamos tomando contra Cuba y contra el gobierno de Fidel Castro en Cuba, eran lo que se nos había pedido que hiciéramos [...] En otras palabras: nos habían pedido eliminar a Castro y no había limitaciones en cuanto a los medios... "
Mientras, William Harvey, jefe de la unidad ejecutiva de la CIA para asesinatos, ZR-Rifle, testificó: "[... ] creía que los atentados estaban completamente autorizados en todos los niveles apropiados dentro y fuera de la agencia [...] Richard Bissell —Subdirector de Planes de la CIA— dijo que la actividad contra Castro fue autorizada desde el más alto nivel, y que los complots se discutieron con Richard Helms, su superior inmediato [...]".
Uno de los principales encartados en la citada Operación Patty, el agente de la CIA, Alfredo Izaguirre de la Riva, reveló al ser detenido toda la densa madeja del plan. A mediados del mes de mayo de 1961, el referido agente viajó a Miami, para renovar sus misiones, tras el fracaso mercenario.
De profundas raíces burguesas, De la Riva había sido director de un órgano de prensa nacional y heredero de otros prósperos negocios en la Isla durante los años cincuenta. En 1959 inicia sus contactos con funcionarios de la agencia, que finalmente lo captan.
Colaboró en disímiles tareas para los funcionarios de la CIA en La Habana hasta enero de 1961, cuando se interrumpen las relaciones diplomáticas, después realizó varios viajes a Estados Unidos, donde recibió entrenamiento especializado para las nuevas misiones y se le enviaron pertrechos militares por vía aérea, a una finca de su propiedad.
En su estancia en Miami, se le consultó, la repercusión que tendría organizar una provocación contra la base estadounidense en Guantánamo, lo cual fue el preámbulo de lo que se urdía en la Operación Patty. En la referida reunión del 9 de marzo de 1960, el citado coronel J.C. King, había propuesto la presentación de un análisis donde se "probara" que los dirigentes cubanos "[... ] han estado promoviendo un ataque a la instalación de la Marina de Guerra de los Estados Unidos en Guantánamo [... ]".
Después de su regreso a Cuba, Izaguirre se reunió con terroristas en La Habana, para informarles, que: "[... ] están llevando a cabo una gran operación con la que los norteamericanos van a liquidar definitivamente a la Revolución y al Primer Ministro Fidel Castro [... ]".
Discutieron sobre la necesidad de atentar contra las vidas de Fidel y Raúl y desatar una ola de actos terroristas capaz de provocar un alzamiento armado. Se acordó que algunos miembros planearían la citada "autoagresión" a la base como parte de una provocación que serviría como "pretexto" para una invasión armada de Estados Unidos a Cuba. Todas estas acciones debían coincidir con el 26 de julio de 1961.
La operación en curso, se extendió hacia todo el país. En la provincia de Oriente se activó los contactos con un grupo terrorista que mantenía un enlace directo con el Servicio de Inteligencia Naval de la Base. En términos prácticos se organizó tomar posiciones desde una casa adyacente a la tribuna del acto en el estadio santiaguero, donde haría uso de la palabra el comandante Raúl Castro Ruz, e instalar en la misma una ametralladora calibre 30, con dos hombres a su cargo, mientras otros cuatro, armados con granadas, facilitarían la retirada. Otros seis hombres armados con subametralladoras M-3, se emboscarían en la carretera del aeropuerto en el caso que el primer atentado no surtiera efecto y el dirigente decidiera tomar un avión para partir hacia la capital.
El plan debía ejecutarse a partir de las 10 de la mañana y se sincronizaría con un ataque con morteros a la refinería "Hermanos Díaz" en la propia ciudad de Santiago de Cuba, que ya había sido atacada en abril de ese año. Los complotados habían estudiado cuidadosamente las instalaciones del estadio, las áreas adyacentes y la mencionada carretera, en particular, el tramo final al aeropuerto.
Para atacar la base, se situarían en una finca llamada "El Cuero", limítrofe con la instalación militar, no menos de cuatro morteros, que dispararían seis obuses cada uno. Otro mortero atacaría un emplazamiento de artillería que las Fuerzas Armadas Revolucionarias tenían en un lugar cercano. El propósito era que ambas instalaciones militares se creyesen agredidas y respondieran al fuego de los morteros, lo que provocaría un incidente que pudiese servir de pretexto al gobierno de los Estados Unidos para una intervención militar contra la Isla.
Las armas y explosivos a utilizar en la provincia de Oriente provenían en su mayoría de la Base, las que eran trasladadas clandestinamente al territorio cubano, en contubernio con la jefatura militar de ese enclave. Las armas eran enviadas por mar a un punto cercano para ser transportadas hasta la playa "El Uvero" y llevadas a lugares seguros cercanos a la ciudad de Guantánamo, utilizando camiones cargados de arena.
Estos trasiegos clandestinos de armas y explosivos se realizaban también a través de la cerca perimetral de la Base, en lugares inhóspitos y limitado tránsito, mediante colaboradores del Servicio de Inteligencia Naval.
Mientras, en La Habana pretendían utilizar un mortero de 82 milímetros desde una vivienda situada en las inmediaciones de la Plaza de la Revolución, para disparar contra la tribuna donde se encontraría Fidel Castro, una vez iniciado el acto. Ese día, otros grupos terroristas en las provincias de Camagüey y Las Villas, habían planeado realizar otros atentados y acciones terroristas contra instalaciones de servicios públicos y vías de comunicación.
Mientras los conjurados avanzaban, la respuesta de Canela, se cerraba para desarticular de manera simultánea, todos los diversos planes y neutralizar a Patty hasta el fracaso total, no se podía dejar suelto ningún cabo, cada plan de la CIA, tenía una acción cubana. El 22 de julio de 1961, fueron detenidos los principales complotados en todo el país, se ocuparon abundantes armas y pertrechos bélicos de la operación. Posteriormente, el gobierno revolucionario denunció públicamente esta nueva conspiración.
El comandante Ernesto Che Guevara, en su memorable discurso en agosto de 1961, lo resumió así: "[... ] El día 26 de julio de este año, grupos de contrarrevolucionarios armados en la Base Naval de Guantánamo esperaban al Comandante Raúl Castro en dos lugares estratégicos, para asesinarlo [... ] El plan era inteligente y macabro [... ] Y pocas horas después, señores delegados, morteros norteamericanos, desde territorio cubano, empezarían a disparar sobre la Base de Guantánamo. El mundo entero, explicaría claramente la cosa, los cubanos, exasperados, porque en sus rencillas particulares, uno de esos ‘comunistas’ que existen allí fue asesinado, empezaban a atacar la Base naval de Guantánamo, y los pobres Estados Unidos no tendrían otra cosa que hacer que defenderse [... ] Ese era el plan, que nuestras fuerzas de seguridad, bastante más efectivas de lo que pudiera suponerse, descubrieron hace unos días".
Hoy, a 65 años de esa derrota contundente, empecinados y obcecados en Estados Unidos, fabrican a diario pretextos para someter al irredento pueblo cubano, convencido en su decisión de resistir y vencer, ama la paz, pero si le imponen la guerra, habrá combate.