A punto de abrir: la temporada ciclónica de 2026 “arrancará” sin prisas

Foto: Prensa Latina

Abrimos nuestra última entrega antes de la temporada ciclónica, dentro de la cual siempre los temas relacionados con los ciclones tropicales, por su relevancia tienen preferencia. Eso no quiere decir que dejemos de conversar de otras temáticas interesantes sobre las ciencias relacionadas con la meteorología.

Ya de seguro ha visto la lista de nombres a utilizar en esta temporada, cuando “volvemos” a la usada de 2020, ¡que temporada! En medio de la pandemia de Covid-19 tuvimos la temporada ciclónica con mayor cantidad de ciclones de la historia.

Aunque en números quedó igualada con la de 2005, en esta ocasión todos los sistemas formados fueron nombrados, es decir que al menos alcanzaron la categoría de tormenta tropical.

Fue la segunda y última vez que tuvimos ciclones nombrados con las letras del alfabeto griego, llegando dos de ellos a ser tan devastadores que merecieron ser retirados: Eta e Iota.

Ante la complejidad del uso de dichos nombres (todo un reto en cuanto a la pronunciación de algunos) y la no existencia de un protocolo para sustituir los nombres retirados se comenzó a usar desde 2021 una lista de reserva, para en caso de que se agoten los 21 nombres designados para cada temporada.

Estas listas son reutilizadas cada 6 años, así que volveremos a ver “viejos conocidos” que repiten: Gonzalo (nombre propuesto como tributo a un excelente meteorólogo cienfueguero ya fallecido) e Isaías (que desató una campaña por parte de la comunidad hispanohablante en EE.UU. para su correcta pronunciación). Sin embargo, ninguno de los que “nos tocó” de manera directa: Laura y Eta, volveremos a verlos fuera de los análisis de temporadas pasadas

Este año tendremos a Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaias, Josephine, Kyle, Leah, Marco, Nana, Omar, Paulette, Rene, Sally, Teddy, ,Vicky y Wilfred, y “en el banco” estarán a Adria, Braylen, Caridad, Deshawn, Emery, Foster, Gemma, Heath, Isla, Jacobus, Kenzie, Lucio, Makayla, Nolan, Orlanda, Pax, Ronin, Sophie, Tayshaun, Viviana y Will, que según parece no serán necesarios.

A menos de cinco días de inaugurar la Temporada Ciclónica 2026 no se avizora la formación de un ciclón tropical, por lo que podemos asegurar que comenzará dentro de las fechas que la encumbran, sin la sorpresa de algún ciclón “adelantado”.

Desde 1960 ha ocurrido en 24 ocasiones “rompe” la temporada antes del mes de junio y de ellas dos tercios han sido en la última quincena del mes de mayo. Como vemos no es tan raro, aunque no es habitual que ocurra en varios años seguidos.

Entre 2015 y 2021 (7 temporadas) se estableció la racha más larga de temporadas iniciadas antes del primero de junio, algo muy poco común y que para algunos parecía indicar una tendencia que ameritaba que se abriera el calendario de la temporada, adelantándolo para el 15 de mayo.

Sin embargo desde la fecha el comportamiento ha sido “normal”, con la excepción de 2023 en que una tormenta subtropical, detectada en análisis posteriores que se hacen entre temporadas ciclónicas, fuera añadida a la lista como formada en el mes de enero. Solo en 4 ocasiones anteriores, desde 1960, al menos dos temporadas seguidas habían comenzado adelantadas y dentro de ellas solo la tríada 2007, 2008 y 2009.

Dos temporadas ¿con algo en común?

En este análisis de temporadas que comenzaron antes o dentro del calendario vamos a mencionar dos: 1987 y 1988, que pareciera que solo tienen en común que fueron uno de esos pares de años en que los ciclones se adelantaron al calendario.

Dos temporadas contiguas en las que se formaron una cifra similar de ciclones. 14 y 19 respectivamente, pero que si vamos a la intensidad pudiéramos clasificar la primera como poco activa.

Basándonos en el criterio de solo tener en cuenta los ciclones “nombrados”, es decir aquellos que al menos llegaron a ser tormentas tropicales, el mismo que siguen los pronósticos de temporada y los estudios climatológicos, sí tendríamos dos temporadas que no tienen pocas coincidencias.

De todos los ciclones formados en 1987 solo seis llegaron a ser al menos tormentas tropicales, al año siguiente fueron doce, el doble.

También ese año 1988 fue celebre por ser “el año del Gilbert”, un huracán que en su momento impuso récord de presión más baja registrada de 888 hectopascales (vigente hasta 2005) e igualó en el segundo puesto por intensidad de sus vientos con el antiguo Huracán de los Cayos de la Florida (o del Labor Day) con 300 kilómetros por hora.

Además fue un año “atareado” en el mar Caribe (casi tanto con el Atlántico), con 5 ciclones que cruzaron por él y como algo curioso: dos ciclones cruzaron al océano Pacifico; Debby desde el golfo de México y Joan desde el mar Caribe.

La temporada anterior había sido muy tranquila en el golfo de México, también poco activa en el mar Caribe y con sistemas muy débiles en el océano Atlántico. Si ponemos lado a lado los mapas de trayectorias de ambas temporadas es evidente todo lo antes mencionado.


Entonces, nuevamente, ¿que tendrán en común? Como se mencionó, ambas comenzaron poco antes de la fecha oficial, con la formación de sendas depresiones tropicales, que en el caso de 1988 afectó el territorio cubano.

Los habitantes de la región central enseguida les sonará familiar el lapso entre 31 de mayo y 2 de junio de 1988, por las intensas lluvias que se vivieron desde el día 28. El alcance de estas precipitaciones en Sancti Spiritus y Cienfuegos queda inmortalizado en imágenes del periódico Escambray  y “5 de septiembre” respectivamente.