Foto: Archivo/ Cubadebate
Quizás lo mejor hubiese sido despedirse con el título de la Premier League, cuarto liderato goleador de dicha competición y el primero fuera del podio del Balón de Oro 225. Salah y el Liverpool lo intentaron por dos temporadas más cuando se oficializó la renovación en abril de 2025, pero no resultó.
Claro, hablar con el periódico bajo el brazo deriva en la difícil comodidad de quienes tenemos la responsabilidad de contar o analizar las historias producidas encima del verde. Tras 14 años de su debut en la liga inglesa vestido de azul, dirá adiós como el Gran Faraón Rojo de Anfield.
Con el egipcio los Reds nunca caminaron solos, guiados por un Rey nacido el 15 de junio de 1992. Sus goles y asistencias permitieron a los de la Ciudad de los Beatles llevarse a las vitrinas dos cetros domésticos, algo sin precedentes en la era Premier, formato surgido justo el año de su advenimiento.
Un frustrado paso por el Chelsea le cortó la progresión mostrada en el Basel de Suiza. En tierras helvéticas despuntó desde sus inicios en la campaña 2012-2013. Apenas cuatro goles en todas las competiciones durante 27 partidos obligaron a los londinenses a cederle a la Serie A.
Fue entonces el comienzo de un corto camino hacia el trono del fútbol británico. Y sí, también como referente a nivel mundial. Un curso en la Fiorentina y dos en la Roma bastaron para convencer al Liverpool de Jürgen Klopp a pagar una cantidad risible, visto lo visto.
Nada más vestir de corto con los históricos rojos, dejó una temporada de ensueño para cualquiera de los humanos con ansias de reinado futbolero. Alan Shearer, Cristiano Ronaldo y Luis Suárez quedaron relegados por un Mohamed Salah de récord en la 2017-2018.
Hasta la irrupción de Haaland, el extremo africano de zurda educada mantuvo la máxima cantidad de tantos (32) para la Premier League con 20 equipos. En aquel debut con los reds registró 10 perforaciones y cinco asistencias en la Champions League, aunque su temprana salida en la final enfrió a los suyos.
Para el recuerdo su forcejeo con el central madridista Sergio Ramos, dejándole KO al minuto 30 en el césped de Kiev. La Orejona viajó a la capital española, pero el egipcio pudo desquitarse muy pronto. Si bien sus escases de títulos ese año le condenaba, rendimiento individual de sobra para estar más arriba en la lista de France Football.
Luego una remontada histórica y espectacular en las semifinales ante el Barcelona, el Metropolitano esperaba a Salah y al Liverpool para escalar a lo más alto del fútbol en Europa. No hubo final pues el Tottenham no logró incomodar a un equipo sin corona continental desde 2005.
Ya son nueve campañas con la afición de Anfield rendida a sus letales conducciones, sus diagonales endiabladas y su chut imparable. En seis de esos cursos ha acumulado dobles dígitos en asistencias y en cinco de ellas ha marcado 30 o más goles en todos los torneos.
En Hungría pudiera estar su último gran servicio a la causa roja, aunque como tarea pendiente también aparecen los puestos de Champions League en el horizonte. Con sus cifras más bajas de su arribo, Salah, quizás algo liberado, se debe un cierre como el Faraón eterno.