Apagones, precariedad, dificultades de todo tipo… y aquí estamos, resistiendo. ¿Qué nos impulsa? ¿No sería mejor rendirnos? Allí es donde entra a jugar nuestra memoria histórica, nuestra identidad como pueblo. Y sí, también nuestra condición de comunistas.
Puede que usen el término como ofensa pero para nosotros no es más que el reconocimiento de que seguimos luchando por un proyecto de soberanía y justicia social que no empezó con Fidel, sino que se remonta al siglo XIX, aunque los signos políticos hayan sido otros. Comunistas, sí.