Foto: Yoan López/Facebook.
Representar a Cuba en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 fue un orgullo que no todo el mundo tiene el valor ni la capacidad de vivir. Vestir ese uniforme y salir a competir por tu país es algo que se lleva en la sangre, en el corazón y en el alma.
No logramos pasar de la primera ronda, sí. Pero dentro del terreno se luchó cada inning, cada pitcheo y cada jugada como si fuera la última. Nadie que se ponga esos spikes sale a perder. Aquí se compitió con orgullo y con respeto por el juego.
Lo que muchos no entienden es que detrás de un jugador hay sacrificio, presión, familia, dolor, preparación y una mente que también siente el peso de todo. Hoy en día, las redes sociales se han convertido en el estadio más fácil para los que critican sin saber lo que cuesta estar ahí.
A los que apoyan de verdad, gracias por estar en las buenas y en las malas. Ustedes sí entienden lo que es el béisbol.
Y a los que viven destruyendo desde un teléfono, les digo algo claro: es muy fácil hablar desde las gradas digitales, pero muy pocos tienen el valor de pararse en el terreno y competir de verdad.
Yo sigo con la frente en alto, orgulloso de lo que representé y de la guerra que dimos. Porque los que somos peloteros de verdad sabemos algo: las derrotas también forman carácter… y esta historia todavía no termina.
(Tomado del perfil en Facebook del lanzador Yoan López)