Foto: Mundo Deportivo
Algunos medios ya aseguran la permanencia hasta final de temporada de Antoine Griezmann vestido de corto con la camiseta Rojiblanca. No obstante, aún la duda sobrevuela por el Metropolitano, siendo la Final de la Copa del Rey el motivo de la discordia para decidir el camino encima del verde.
Orlando City apuesta fuerte por el delantero galo, pero le quieren antes del 26 de marzo. Esa es la fecha en la cual cierra el mercado en una MLS con muchas estrellas llenas de notable resistencia a despedirse del balón. Ya no es el “cementerio” de antaño, aunque varios muestran su último baile sobre la cancha.
Claro, el caso del francés tiene importantes matices. Irse al fútbol estadounidense no es el pecado. Hacerlo sin terminar la temporada actual, con una batalla copera para asumir el trono vacante del Barcelona puede resultar un golpe imperdonable a los sentimientos Colchoneros.
Nadie quiere mojarse, quizás poco sepan realmente la palabra definitiva. Eso sí, una voz de peso como la de Diego Pablo Simeone lo ha sentenciado de la siguiente forma: “Él se ha ganado el derecho a elegir”. Y sí, no está lejos de la verdad, si se mira con la cabeza fría. Ahora, de eso la fanaticada entiende muchas veces poco.
Su partida hacia la Ciudad Condal en julio de 2019 pareció ser una losa muy pesada de salvar cuando realizó el trayecto de vuelta tres cursos atrás. No funcionó su estancia de azulgrana, incluso luego del adiós de Messi, pero no fue tan sencillo encontrar el perdón de los atléticos.
Con la redonda entre sus botines recuperó el tiempo perdido y además, borró el ineficiente paso de quien fuese su heredero, Joao Félix. Al portugués le faltó enganchar a la grada, una tarea renovada por Griezmann mientras muchos se percataban de sus opciones para convertirse en el líder goleador histórico del club.
Logrado el reto individual, la posibilidad de un primer cetro doméstico debe enamorar a un Antoine fundamental en el avance a la Cartuja para el venidero 18 de abril. Golazo frente al Deportivo la Coruña y exhibiciones contra el Betis y el Barça. Fue el mejor en la vuelta frente a los culés. Eso lo dice todo.
Decisión a un lado, su nombre va a aparecer siempre en el debate acerca del futbolista más grande en la historia del Atlético de Madrid. En una era donde el estilo se ha cuestionado año tras año, su talento innegable lo ha puesto al servicio del despliegue y el sacrificio.
Correr muchos metros para encontrar el arco rival no ha sido un problema para él. Una zurda educada y una capacidad de compartir ataque con delanteros de múltiples características. Verle en la banda, de segunda punta o de interior no ha causado ruido en una estrella del firmamento Rojiblanco.