Sobre la cancha: Los vikingos regresan del Valhalla

Foto: El Mundo Pie de foto: El Bodo Glimt hace historia

La noche antes de emprender el camino de estas líneas futboleras, un gran amigo irrumpe en el proceso creativo para agenciarse el título del texto, sin peros ni miramientos. No tuve derecho a réplica pues su exigencia se acompañaba de una lógica incontestable.

La gesta del Glimt cerró el ciclo europeo hace 50 años. En la campaña 1975-1976, un modesto Bodo se presentaba ante el Nápoli en la desaparecida Recopa de Europa. Los Italianos se burlaron del frío en tierras árticas para lograr una victoria 0-2, completada con el 1-0 de la vuelta.

Cinco décadas después, la ciudad de la moda se transformó en el paraíso de nuevos guerreros nórdicos. En San Siro, Odín abrió las puertas del Valhalla. No resultaron suficientes los 30 disparos del Inter, aunque solo 7 fueron entre los tres palos. Por cierto, de los noruegos se contabilizaron cinco. Paridad total.

Apunte histórico

Odín es el Dios principal en la mitología nórdica. Desde el Hliðskjálf (Asiento sagrado), Odín observaba con detenimiento todos los sucesos de los nueve mundos. El Valhalla es el espacio celestial donde descansan los guerreros míticos a lo largo de la eternidad.

Un viejo conocido

Encima del verde, un noruego se sintió como en casa. Si bien su etapa como Rossoneri no pasó a los libros de los grandes recuerdos, Jens Petter Hauge destrozó a los Nerazzurri en su derbi particular. Gol y asistencia para el 1-2 definitivo. El silencio se hizo palpable en la trágica noche interista.

A los mandos de estos valientes escandinavos, el casi sexagenario Kjetil Knutsen. Sus habilidades como entrenador no están registradas en las agendas de los grandes clubes, aunque quién sabe a partir de ahora. Pasó de asistente a DT principal desde 2018, justo en la época dorada.

Son cuatro títulos y tres subcampeonatos nacionales en ocho años. Los reinados en la Eliteserien se han producido en las campañas 2020, 2021, 2023 y 2024. Nunca un director técnico logró acomodarse tanto tiempo en el banquillo del Glint (Rayo en noruego).

Los períodos más extensos acumularon un máximo de cuatro años. Knutsen coloca sobre la cancha el tradicional 1-4-3-3. Transiciones vertiginosas y gran despliegue físico caracterizan a un Superlaget diseñado para parecer una máquina exacta balón al pie.

Rafael Escrig, conocido periodista español, ha estado cerca de estos vikingos del fútbol. Entre tantas historias contadas por él, dos atrapan la atención de este redactor. Según Escrig, los jugadores del Bodo han trabajado con un ex militar de las fuerzas armadas noruegas.

Como objetivo fundamental, crear una mentalidad fuerte para altos momentos de presión durante los partidos de mayor exigencia. Además, el club nórdico se traslada hacia la capital, Oslo, para preparar aquellos choques contra elencos cuyo estadio posee césped natural.

Mientras todos admiran al Rayo de Noruega, siempre se piensa en alguna estrella con pasado en sus filas. En el no tan lejano 2015, el joven Alexander Sorloth anotaba 13 goles durante 28 encuentros con los de amarillo. Y sí, la otra duda también tiene respuesta. El Bodo Glint tiene plaza para la siguiente Champions League a partir de la segunda ronda. Es lo justo, sin más.