La pasada semana comentamos la airada reacción de choferes de misiones diplomáticas en Cuba, al ver a sus iguales de la embajada americana abasteciéndose del poco combustible del que dispone la Cuba hoy recontra bloqueada por el gobierno que ellos representan.
Resulta que el joven youtuber cubano Pedro Jorge Velázquez denunció en sus redes este doble rasero y lo "sancionaron" quitándole derecho a una visa (que nunca pidió) para viajar a Estados Unidos.
Medios voceros de la ultraderecha asentada en el sur de la Florida -dígase en primer lugar los que ofenden al antimperialista José Martí al usar su nombre- dijeron que al Necio lo sancionan "por acosar a personal diplomático".
Son los mismos medios y personas que exaltan y aplauden a la claque de 10 (si acaso) anticubanos, residentes en Europa, que se plantaron a chillar groserías contra el canciller Bruno Rodríguez de visita en España.
El Necio ha respondido que ni siquiera ha visto personalmente al encargado de negocios de EEUU en La Habana (el supuesto acosado), pero todo eso resulta secundario frente a lo más relevante que dijo el periodista cubano en sus redes y que puede escucharse en el audio que compartimos en este podcast: "no pensaba pedir visa a Estados Unidos. No tengo ese sueño americano". Importante también su denuncia: las amenazas tras amenazas que lanza contra todo el que se atreva a criticarlo, el gobierno más amenazador del mundo. ¿Más de lo que nos castigan a todos ya? Es insultante, pero también interesante revisar las cuentas de El Necio para que se vea la marea de apoyo a su trabajo y de condena a las presiones de los americanos, que levantó su denuncia. Muchos, desde los propios Estados Unidos publicaron fotos de la realidad de ese país hoy, entre corrupción e incapacidad gubernamental, persecución de migrantes, crisis de fentanilo, etc.
Vale apuntar a otro dato que ilumina este episodio: el Big Brother yanqui, el gran vigilante, vigila tus redes y si te portas mal con Trump, te cierra las puertas de su presunto paraíso. Eso explicaría el sometimiento, cuando no el silencio de muchos sobre el escandaloso avance del fascismo en la política de Estados Unidos.
En otro sonido que incluye este podcast, se puede escuchar la reacción indignada de un cubano común ante otros cubanos que se muestran capaces de lo peor tan sólo para ser aprobados como habitantes de territorio del imperio.
No puede ser otra la reacción al leer o escuchar a personas nacidas y formadas en Cuba, con familia viviendo en Cuba, que hoy aplauden con entusiasmo las amenazas de Trump y Marco Rubio a su país de origen y hasta claman por una invasión.
Mientras todos los días crece el número de personas que hacen pública la demanda de dejar a Cuba en paz, de dejarla respirar, mientras cientos de artistas e intelectuales norteamericanos y de otras latitudes firman y hacen público un manifiesto en defensa de Cuba, ofenden, indignan, avergüenzan, esos ralladillos modernos que parecen necesitar de un amo extranjero para drenar sus frustraciones.
Hace unos días circuló un post promoviendo pagos por hacer virales post sobre Cuba. Ya se sabe qué tipo de post son los que se pagan.
La pasada semana, el Observatorio de medios de Cubadebate, publicó un artículo muy interesante sobre La guerra de los memes contra Cuba. No es un chiste más, no es la capacidad del cubano de reírse ante sus propios problemas. No. Es guerra cognitiva. Y en el centro de esas burlas, el asesinato de reputación y el linchamiento de líderes cubanos es, seguramente, lo que mejor se paga.
Con esa técnica alimentaron el odio revanchista con que algunos sectores de emigrados apoyaron el ataque del 3 de enero a Venezuela.
La moral de Maduro fue secuestrada antes de secuestrar a Maduro. Y ya se sabe con cuántos cargos falsos se cometió el acto absolutamente ilegal y sancionable por todas las leyes internacionales. Y ya casi se olvida que Maduro y su esposa están en prisión sin una sola prueba en su contra y fuera de su país.
Demasiado inaceptable todo para callar. Hay que seguir Chapeando.