Una se ha pasado la vida leyendo y oyendo que cualquier cosa se perdona en EEUU menos mentir al Congreso. Pero algunos parecen autorizados a hacerlo. Por ejemplo, todo el mundo sabe que Marco Rubio mintió en su historia de vida para llegar al Senado, es decir, la Cámara alta, es decir, uno de los poderes capitales de la poderosa "América de los norteamericanos". Y miren a donde ha llegado: al oído del Presidente Trump y quién sabe si a ocupar ese cargo alguna vez (Dios libre a la parte noble del pueblo norteamericano de semejante castigo. Con Trump se supone que es suficiente el castigo).
Según Bárbara Betancourt el mentiroso secretario de estado de la actual administración es otro que debe casi todo al país que ataca. Su señalada obsesión con Cuba es, ni más ni menos, que una lucha por hacerse de los beneficios que da la guerra no declarada de Estados Unidos contra la mayor de las Antillas. De no haber existido la Revolución cubana, ¿qué cuento hubiera inventado para subir la escalera del poder político desde Miami?
Su carrera es también una prueba de cómo se llega a donde está. Se dice que la financió EXXONMOBIL, después que Jeb Bush salió del juego. Algunos expertos lo definen como "el hombre que lo quiere todo" y que para conseguirlo es capaz de hacerlo todo. Por ejemplo, mentir muchas veces a sus electores al declararse defensor de emigrantes, una mentira que no hace falta explicar. Hoy Rubio encabeza la política antiinmigrante de su xenófobo jefe.
En este podcast reproducimos la comparecencia de Marco Rubio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado sobre el asalto y secuestro del Presidente Nicolás Maduro en Venezuela. La falta de argumentos es apreciable en el cantinfleo de la respuesta.
A Reinier Duardo le resulta "realmente vergonzoso" lo que se escucha. Incluso lo es mucho de lo que publicó toda la prensa al respecto. Marco Rubio mintió, cantinfleó y se burló de una instancia que una vez fue escalón para hacerlo llegar al cargo actual. Y no hay mejor momento de la comparecencia para confirmarlo, que aquel en el que un senador demócrata le pregunta a Rubio lo que se preguntaría cualquier persona decente de este mundo: "Si eso se lo hacen a Estados Unidos, ¿no lo consideraríamos un acto de guerra?" Y Rubio no dice que no, pero usa una flagrante mentira al argumentar que fue una "operación policial para detener a un hombre que no reconocemos como jefe de estado de Venezuela".
Chapeando circuló en nuestro canal de WhatsApp lo que escribió en su cuenta de Social Truth Donald Trump al momento del asalto el pasado 3 de enero. "Los Estados Unidos de América han llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el Presidente Nicolás Maduro quien, junto con su esposa ha sido capturado y expulsado del país."
Ahí anunciaba la conferencia a las 11 am para dar detalles. Y ahora el mentiroso no sólo habla en otros términos sino que se refiere a Venezuela como un país sobre cuyos recursos decide Estados Unidos. ¿Y se atreve a decir Marco Rubio que no es un acto de guerra?
Dijo que no pensaban en nuevas escaladas militares contra Venezuela, pero luego se reunió con María Corina Machado y ella sonó muy cómoda con las promesas.
También habló de Cuba, pero no dijo nada nuevo, salvo confirmar que sus bravuconadas están respaldada por la Ley Helms Burton.
Seguramente estaba reservando otras mentiras para el nuevo Decreto de Trump, plagado de amenazas y mentiras. Muy a lo Rubio.
Con Pinocho aprendimos que a los mentirosos les crece la nariz. Parece que cuando se trata de políticos lo que crece son las orejas.
En cuanto a Cuba, ya estamos padeciendo la guerra económica en los extremos. Nos toca salir de ella con nuestros propios esfuerzos. Es tema para la semana que viene.
Seguimos CHAPEANDO.