Una vez más, los enemigos se empeñan en detractar a la Revolución cubana.
Sobre todo en los últimos años, lo han hecho con vileza y falta de escrúpulos, enfocados en las figuras de sus líderes y de los altruistas procesos que definen su esencia solidaria. Acuden a la mentira y hasta al insulto sin que les importe a quiénes o a qué dañan.
Es difícil creer a ojos cerrados en las redes sociales, ese espacio de ambigüedad y complicidades malsanas donde se mueven los más grandes bulos en todo lo tocante al pensamiento de izquierda.
En ellas circula actualmente un mensaje sobre supuestos hechos de corrupción en el Ministerio de Cultura. Diabólica y grosera jugada para orquestar una campaña de descrédito y difamación, no solo contra dicho órgano de la Administración Central del Estado, sino también contra los funcionarios del mismo y, de paso, contra nuestro proyecto de país.
Risible resulta lo consignado en ese espacio en su descomunal ataque contra nuestra cultura. Cada nota destila un odio visceral: tratan de mostrarse como denunciantes para generar desprestigio a dicho ministerio y fraguar la desunión. En ese empeño utilizan las etiquetas y redes sociales más populares.
Triste y abominable esa actitud de los odiadores, porque ellos saben lo que significa la cultura de un país y por eso la atacan. Los intelectuales cubanos, que conocemos de tales mecanismos de difamación, en estos momentos tan singulares que atraviesa el país reconocemos mayoritariamente que somos una nación soberana amparada por instituciones sólidas y limpias, donde es imposible el desarrollo de una trama tan turbulenta y macabra –y en apariencia impune– como la que describe el texto que ahora objetamos.
Al pueblo cubano nunca se le podrá dividir con mensajes de odio; por eso, creemos oportuno fijar nuestra posición ante esta mediática campaña con la que los enemigos intentan destruirnos en el terreno simbólico.
Es un privilegio para todos los que vivimos en esta nación que exista un Ministerio de Cultura como el nuestro, que no escatima esfuerzos en aras de fomentar y consolidar el conocimiento y la sensibilidad como parte de las mayores y más sólidas conquistas sociales de su historia.
Dado en Cuba, el 16 de noviembre de 2025
Firman:
- Luis Manuel Pérez Boitel
- Ricardo Riverón Rojas
- Waldo Leyva Portal (Premio Nacional de Literatura)
- Carmen Serrano Coello
- Antonio Rodríguez Salvador
- Jorge Ángel Hernández
- Marta Bonet de la Cruz
- Michel Torres Corona
- Laidi Fernández de Juan
- Jesús Lozada Guevara
- Marilyn Garbey
- Lesbia Ven Dumois (Premio Nacional de Artes Plásticas)
- Nancy Morejón (Premio Nacional de Literatura)
- Yuris Nórido Ruíz Cabrera
- Mabel Castillo
- Abel Prieto Jiménez
- Miguel Barnet Lanza (Premio Nacional de Literatura)
- Ronel González Sánchez
- Lourdes de los Santos
- Juan Piñera
- Yami Reyes
- Eliel Gómez
- Marta Campos
- Silvio Alejandro
- Orlando Valle “Maraca”
- Digna Guerra (Premio Nacional de Música)
- Janette Brossard
- Alex Pausides (Premio Nacional de Edición)
- José Fernando Novoa Betancourt
- Karel Leyva
- Osmany Betancourt Falcón “Lolo”
- Diana Balboa
- Julio César Pérez Moracén
- Marlene Vázquez Pérez
- Enrique Ubieta
- Manuel Hernández Valdés “Manuel” (Premio Nacional de Artes Plásticas)
- Yasel Toledo Garnache
- Elías Daniel Rodríguez Velázquez.
- Norberto Marrero Pírez
- Alberto Marrero
- José Loyola (Premio Nacional de Enseñanza Artística)
- Yudeisy Viera Miranda
- Gerardo Houdayer Lafaurié
- Ury Rodríguez Urgellés
- Rubén Darío Salazar (Premio Nacional de Teatro)
- Zenén Calero (Premio Nacional de Teatro)
- Frank Michel Johnson Pedro
- Johannes García (Premio Nacional de Danza)
- Miguel Iglesias (Premio Nacional de Danza)
- Jorge Brooks
- Ernesto Parra