Sobre la cancha: El balón ha perdido el dorado

Foto: EFE

Ojo, para los hipercríticos. No tengo nada en contra de Ousmane Dembélé. En realidad nada me hace obviar a cualquiera de los aventureros encima del rectángulo  verde. Amo este deporte y disfruto a los genios, a los muy buenos, a los no tanto y aquellos cuya terquedad en intentarlo les garantiza algo de mérito.

El galo ha sido galardonado con el Balón de Oro 2025. Si el 50+1 así lo entiende, no soy el ideal para rebatirlo con excesiva insistencia. Ya he dejado clara mi postura al respecto en el especial de fútbol de Tele Rebelde de los domingos, llamado Pasión Mundial.

Y sí, la lógica se impuso en París el pasado lunes. Al menos si se tiene en cuenta los dos contendientes para recibir el premio. No es un irrespeto pensar en Lamine Yamal para venideros años, pero este no. Ousmane puede no iluminar las retinas balón al pie. No obstante, él y el PSG arrasaron en casa y en Europa.

Se acordó del FC Barcelona en su discurso, un detalle con el cual se alegró Joan Laporta. El actual presidente del equipo azulgrana dijo en su día que Dembélé superaba a Mbappé. Quizás la frase en toda su extensión suena algo descabellada, pero el ex del Dortmund se ha adelantado a su compañero de selección en los agasajos de France Football. Cosas inexplicables del fútbol.

Ahora, lo cortés no quita lo valiente, dice el refranero. Ousmane aprovechó en tiempo y espacio el pico alto en cuanto a rendimiento de su equipo para mostrarse al mundo como un goleador no visto antes en su figura. Fueron 21 tantos totales en Ligue 1 y ocho en la Champions League.

Todas esas perforaciones en la máxima competición continental se produjeron en el año 2025. De ahí su inmediata candidatura al Balón de Oro mientras los parisinos avanzaban como tropas Napoleónicas por encima de cada oponente en las respectivas fases del KO.

Antes de toda esa explosión, Dembélé se acomodaba en esa zona de incertidumbre, refugio habitual de una carrera prometedora, pero solo vista a pinceladas. Entre septiembre y diciembre de 2024, poco o nada en una Champions con notables urgencias para el PSG. Su aporte, a cero en goles.

Todo cambió para el atacante francés y para los dirigidos por Luis Enrique desde finales de enero hasta la coronación de la gran campaña el 30 de mayo. Dicha historia es conocida. De todos modos, si nos ceñimos al criterio número uno de France Football para entregar el galardón, su competencia debió ser Raphinha.

Los argumentos del brasileño eran tan válidos como determinantes sus goles a lo largo del curso. Su regularidad alcanzó parámetros inhóspitos en el rendimiento de un futbolista alejado de la esencia de los clásicos extremos del gigante sudamericano. Verslo quinto en la votación final, sorprende.

Líder goleador en la Liga de Campeones y jugador más valioso de LaLIga 2024-2025, detalles no menor. Si bien Kaká fue el último de la verdeamarela en obtener el premio nacido en la década de los 50 en el pasado siglo, la entrega de este año la prestigió el inolvidable Ronaldinho.

Un talento inigualable, quedó por delante de todos en las votaciones de 2005. Su aval, una liga española, nueve goles e igual cantidad de asistencias en dicho certamen. La Champions de aquella temporada viajó hasta las vitrinas de Anfield. Claro, nadie se acercaba a la magia de Dinho.

No pretendo comparar a Raphinha con el ex de PSG, Barcelona, Milan entre otros. Solo hago énfasis en el aspecto título de Mundiales, Eurocopas o Liga de Campeones. Pero lo entiendo. Tal basa se utiliza a niveles de conveniencia en el análisis de los apasionados y de forma indetectable en quienes poseen la responsabilidad de votar.

La respuesta a cada una de esas inquietudes, vista la disparidad de criterios, se encuentra en el Balón de Oro de las féminas. Aitana Bonmatí se volvió a erigir la ganadora tras diez meses en los cuales perdió las dos finales disputadas en el entorno continental. Se le considera la mejor y, su fútbol sobrepasa los trofeos. Criterio primero en la ley del Balón de Oro.