Digna Guerra durante la entrevista en la sede del Coro Nacional de Cuba, el viernes 24 de mayo de 2024. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.
Mientras Digna Guerra toca el piano en uno de los salones de la sede del Coro Nacional de Cuba, ya terminada la entrevista, su esposo, el doctor Benjamín Suárez, nos cuenta que en una ocasión, en Suecia, mientras el maestro Eric Gustaf Ericson, director del Coro de la Universidad de Upsala, ensayaba con unos 80 cantantes −“era impresionante”−, le presentaron a Digna, “una persona que venía de Cuba para un taller”.
Él la miró y siguió en lo suyo.
“Ericson estaba ensayando una obra difícil, con mucha polirritmia. De pronto, se viró para Digna y le dijo: ‘Usted viene de Cuba, del Caribe, ¿pudiera dirigir esta parte de la obra, que está muy compleja?’. Cuando miras una partitura y la ves negra, quiere decir que tiene mucho escrito. Digna se acercó, hojeó la partitura, la repasó a primera vista, rápido, y empezó a dirigir, de punta a cabo, con entradas y salidas… Aquello era como un caballo desbocado, todo ritmo.
“Cuando terminó, todo el auditorio se paró y comenzó a dar golpes con los pies en el piso, la forma más fuerte que tienen de aplaudir. Los del coro estaban impresionados. Fue una explosión. A partir de ahí, Ericson, uno de los más reputados directores de la escena coral en el mundo, entabló amistad con Digna.
“Ella, Frank Fernández, Guido López Gavilán y Teresita Junco han sido grandes lectores de música, de primera vista, porque dieron clases de solfeo con la mejor maestra que había en Cuba, Aida Texeiro”.
Lee la entrevista completa:
Digna Guerra: Tienes que respetar la música, pasártela a la sangre, o no la puedes transmitir