Israel Rojas, líder de Buena Fe, ha vuelto a calentar las redes. Rectifico, algunos han calentado las redes a cuenta de una entrevista que concedió el cantautor a un medio de controversial trayectoria. Tan sólo por eso, algunos se predispusieron frente al diálogo del artista con La Joven Cuba.
Otros, han optado por viralizar un fragmento imperdible (incluido en este podcast), donde Israel resume algunas de las verdades más cruciales de Cuba hoy.
Reinier entra al debate llamando la atención sobre dos elementos de la entrevista: el medio y las preguntas.
Sobre el medio, propone que queden fuera los eufemismos. La Joven Cuba es un medio que no niega su financiamiento externo, en este caso Noruega, que no por ser un país nórdico y aparentemente neutral queda fuera en el esquema de subversión contra Cuba. Siempre ha existido la tercerización de la subversión, un mecanismo del que se vale EE.UU. para proveer de fondos contra la Revolución cubana, mediante terceros países con el fin de ocultar o "blanquear" las ayudas.
Las preguntas de la entrevistadora están levantadas sobre algunos de los mitos más viejos en relación con la realidad cubana, casi todos elaborados hace muchos años y desde el extranjero. Y como ella insiste en hablar de las dos orillas, vale marcar que al interrogar siempre sonó literalmente como la otra orilla. ¿Técnica periodística para presionar al entrevistado? Puede ser. Aunque ella misma aclara en medio de comentarios contrapuestos que esa es su opinión personal. En algún momento Israel habla de quienes trabajan el presente con herramientas del pasado. Las preguntas de ella encajan en ese viejo vestido para momentos nuevos.
La decisión de Israel Rojas de aceptar la invitación de tal medio para una entrevista que se adivinaba polémica desde antes de comenzar es absolutamente coherente con el cantautor y con las ideas que suele exponer sin cortapisas en muchos espacios, incluidos congresos y otros eventos oficiales. Ese medio y sus fondos, sirvieron esta vez para colocar, desde la voz de un artista cubano, denuncias claras y firmes hacia la política hostil del gobierno americano contra Cuba.
Y para dar la respuesta que hace rato merecen los mercenarios del ciberacoso y el asesinato de reputación contra los artistas cubanos que no se prestan para hacer política atacando a la Revolución.
Bárbara Betancourt eligió comentar la entrevista, con un viejo axioma periodístico: no hay preguntas malas si las respuestas son buenas. Las preguntas, viejas como la Guerra Fría, hicieron lucir poco preparada a la entrevistadora frente a un entrevistado del calibre de Israel: al decirle que ya no hacía canciones críticas, lo que él desmintió citándole temas de sus discos más recientes. O su insistencia en la censura desde esta orilla, ignorando por completo la que se practica cotidianamente en la orilla opuesta.
Honestamente, por mucho que ella trató de hacerle decir lo que ella quería, él, sin ser complaciente ni políticamente correcto, tal cual siempre ha sido, defendió los principios más importantes y nobles de la revolución, los que la siguen sosteniendo como un proyecto superior a cualquier otro.
Quien tenga datos que lo vea antes de opinar sin ver los 53 minutos que dura. Ahí está el Israel que conocí cantando Guantanamero, una canción muy crítica contra cierta xenofobia nacional, que me sacó las lágrimas, cuando ellos eran apenas dos muchachos auspiciados por la AHS de la provincia. Alegra verle y confirmar que sigue siendo ese tipo inconforme y revolucionario en el sentido más amplio de la palabra, que no teme ir para encima de la candela. Muy sólidas y coherentes sus respuestas hablan también de su profunda madurez intelectual.
Por cierto, tuvo que ser Israel quien pusiera el tema de las deportaciones, porque su entrevistadora se quedó en las migraciones.
Y nada sobre esto que está pasando con los miles de cubanos convocados a emigrar que ahora están siendo expulsados por los mismos a los que ellos les pidieron asfixiar a Cuba.
Realmente ese el tema en el que ningún medio financiado desde el exterior mete las manos. Como pasa también con los artistas que hicieron política contra la Revolución a cambio de una visa que los llevara al sueño americano que no ha podido cumplir la mayoría.
Cerramos el podcast con las palabras de uno que pedía cortar los viajes a Cuba y ya está siendo complacido. Y con boleto gratis de regreso: deportado.
Seguimos CHAPEANDO.