En Rusia, sus habitantes casi no usan el efectivo. Y es que la aplastante mayoría ha migrado a la banca electrónica. Es un auténtico 'éxodo' que no tiene nada de forzado: lo han hecho de manera voluntaria ante la comodidad y ventajas de pagar con tarjetas y aplicaciones, mientras que las autoridades descartan eliminar el dinero en metálico.
Hasta entre familiares y amigos, las transacciones se hacen de manera online, de la misma manera que en lugares tan tradicionales en cuanto al uso de billetes físicos como, por ejemplo, mercados de alimentos: le compras verduras a una anciana, te dice su número de teléfono y haces la transferencia a través del 'smartphone'. O te ofrece escanear un QR con tu móvil.
Los rankings internacionales sitúan a las 'fintech' rusas entre las mejores del mundo. De hecho, es común la situación en la que, al viajar al extranjero —incluidas las naciones occidentales más desarrolladas— los rusos descubren que la banca electrónica nacional, es decir, el nivel de sus servicios y tecnologías, tiene mucho de qué presumir en comparación con sus análogos.
Por muy paradójico que suene, es su relativa juventud lo que jugó a favor del sector bancario ruso. Comenzó a consolidarse en los años noventa, cuando bancos privados —que no existían en la Unión Soviética hasta la 'perestroika'— brotaron como hongos después de la lluvia. Cifras elocuentes: el primero fue creado en 1988, mientras que, para finales de 1995, su número superó los 2.500. Dado que se creaban desde cero, ni siquiera hacían caso a la implementación de prácticas tan arcaicas como los cheques de papel —todavía en uso en EEUU, por ejemplo— sino que adoptaban las experiencias más modernas y tecnológicas, sin tener que depender de las costumbres de sus clientes.
Un hecho que demuestra el contraste entre la banca rusa y la occidental: hasta la pandemia del coronavirus, el grueso de los puntos de venta en Occidente no tuvo terminales para tarjetas, algo inconcebible en Rusia, incluso mucho antes del COVID-19. La explicación es la misma que en el caso de la implementación de la red móvil: fue mucho más lento en los países desarrollados, que ya tenían un muy buen sistema de comunicación por cable, que en las naciones que no podían presumir de lo mismo.
El éxito de las 'fintech' rusas también se atribuye al tradicional enfoque del sistema educativo nacional en las matemáticas, un fenómeno que data incluso de antes de los tiempos soviéticos. En otras palabras, el país siempre dispuso de cuadros para desarrollar los sectores más innovadores.
Entre los factores a tener en cuenta, también está la enorme extensión del gigante euroasiático, lo que obligó a los bancos a buscar formas de atender a sus clientes sin importar si están en Moscú o en Vladivostok, situada a más de 9.000 kilómetros por carretera de la capital. De hecho, Rusia fue uno de los primeros países en ofrecer a sus ciudadanos servicios bancarios a distancia.
Tampoco puede pasarse por alto la numerosa población del país, de más de 146 millones de habitantes, una de las condiciones clave para poder ensayar y mejorar constantemente las aplicaciones.
Un buen resumen lo hizo en estos días el jefe del mayor banco ruso durante una reunión con el líder del Kremlin, Vladímir Putin. "Rusia no tiene iguales en el mundo en cuanto a la variedad de métodos de pago sin efectivo. Somos el único país del mundo donde este problema (tener una tarjeta o un teléfono para pagar) está resuelto y es realmente muy cómodo. Ahora basta con sonreír ante la terminal y el pago está hecho. Pagar se realiza en una fracción de segundo", manifestó.
Sí, en Rusia se puede pagar con una sonrisa, siempre y cuando el cliente de su consentimiento para usar su biometría facial. Se trata de tan solo uno de los inmensos servicios que ofrece la banca electrónica rusa. Las funciones de las aplicaciones van infinitamente más allá de gestionar las cuentas. También, con el permiso del usuario, pagan automáticamente, desde facturas de agua y luz en el hogar hasta los impuestos, pasando por la posibilidad de solicitar y recibir un crédito, incluidas las hipotecas, cambiar una divisa por otra o comprar monedas extranjeras, así como hacer inversiones.
Fruto de una amplia red de colaboraciones que vienen construyendo los bancos rusos, también es en la misma aplicación donde puedes solicitar —en condiciones favorables— una cita con el médico, apuntarse a un tour, arrendar un apartamento, pedir la entrega de comestibles a domicilio, entre tantas otras ofertas. Además, cuentan con una cada vez mayor incorporación de servicios de gobierno electrónico o de inteligencia artificial, como los 'chatbots'. Esto último permitió optimizar drásticamente procesos como la aprobación de un préstamo, que se ha reducido a unos pocos minutos para las personas jurídicas, o la atención a los clientes.
Con el desarrollo de la banca electrónica crece la demanda de buenos matemáticos y especialistas en inteligencia artificial, razón por la cual el sector está aumentando su cooperación con los centros de enseñanza superior, a fin de asegurarse el personal altamente calificado.
La digitalización de la banca y el auge de las 'fintech' es una tendencia internacional y Rusia está entre sus indiscutibles líderes.