Más de medio millón de migrantes de origen venezolano, haitiano, nicaragüense y cubano podrían ser deportados de Estados Unidos, tras la revocación del parole humanitario, una decisión que pasó de rumor a hecho real en las últimas horas y hay pánico, particularmente en La Florida.
Por lo que se ve y se oye en las redes, en casi todo el país se respira un ambiente cargado de angustia y miedo por la persecución a los migrantes en situación irregular, la elaboración de listas y los actos de humillación y amenazas, comparables con las persecuciones desatadas por el macartismo e incluso el fascismo.
Bárbara Betancourt comenta que son muchos ya los castigados con la deportación, por algo que Marco Rubio había adelantado siendo congresista: entraron al país declarándose perseguidos políticos con miedo creíble a que les pasara algo si fuesen devueltos a sus países, y al año y un mes de recibir los beneficios del asilo político, regresan a visitar a sus familias y durante varios días son felices en el lugar donde dijeron que sus vidas corrían peligro.
Particularmente en el caso de los cubanos, por supuesto que jamás se les oirá reconocer la verdad del carácter económico de esa emigración, empujada por una política de 66 años de bloqueo ahora reforzado. Nada más llegar a territorio estadounidense, están obligados a decir que tienen "miedo creíble a una persecución" si regresan a Cuba. Es así como se convierten en refugiados políticos con todos los derechos que otorga la Ley de Ajuste cubano (mientras esté vigente), ahora puesta bajo escrutinio también.
Con el parole humanitario, parecía posible saltarse la mentira. Pero el 24 de marzo de 2025 se decretó su fin en el transcurso de un mes.
Hasta los trumpistas están quejosos, según reportes de la TV local, pero ya es tarde. Las noticias van de mal a peor: "Trump amenaza con deportar ciudadanos al Salvador" dice un titular y al día siguiente ya es un hecho, aunque las autoridades reconozcan que ni siquiera tienen "un perfil completo" de personas acusadas, por ejemplo, de ser parte del Tren de Aragua, sin confirmación.
Según Reinier Duardo, a pesar de los enviados especiales y la licencia a Chevron, "contra Venezuela y contra los venezolanos se despejan las posibles dudas: sigue la guerra económica y sigue la persecución política.
Y el Tren de Aragua es parte de esa guerra". De repente cualquier venezolano que ofrezca dudas es encadenado de pies y manos, tal como llevaban a los supuestos terroristas capturados en Iraq al infierno de las cárceles de Abu Grahib y de la Base Naval situada en la bahía de Guantánamo. Después saldrán las denuncias y seguramente harán una película, pero nadie les devuelve a esas personas las vidas que les robaron.
La famosa cárcel de alta seguridad de El Salvador es un campo de concentración, donde los presos pierden absolutamente todos los derechos. Como se sabe, esa prisión preventiva es un negocio pactado entre Bukele y Marco Rubio por 30 millones del dólares.
Quien tenga datos suficientes que busque en YouTube un par de documentales sobre el CECOT. Seguimos Chapeando.