Hace 65 años, cuando la Revolución no se había declarado socialista, se produjo el primer gran atentado terrorista contra su pueblo: la voladura del buque mercante La Coubre, donde perdieron la vida más de 100 personas y cientos resultaron heridas, mutiladas o sencillamente desaparecidas en el amasijo de los escombros que dejó la explosión. Echaba a andar la maquinaria terrorista de la guerra sucia contra el poder revolucionario, que todavía sigue operando en las sombras, aunque algunos operadores y financistas se "convirtieron" a la política para impulsar el terrorismo económico desde el corazón de la política norteamericana.
Lincoln Díaz Balart, uno de los principales representantes de esos trasvestidos políticos acaba de morir en la Florida y, casi al borde de las lágrimas, algunos de sus más apasionados seguidores lo describen como pionero y el más influyente legislador hispano y el autor, junto a Ileana Ross-Lethinen, de las leyes que codificaron el bloqueo contra Cuba para que se haga imposible su levantamiento por orden ejecutiva. Este podcast comienza justamente con audios de dos apasionados elogios al intenso prontuario anticubano Díaz Balart.
Lo que ellos dicen hace muchos años que lo han documentado los estudiosos del terrorismo contra Cuba y los periodistas que siguen estos temas, pero las voces que se escucharon en el audio ahora le ponen el cuño a esas verdades: Lincoln Díaz Balart es junto a Ileana Ross, la persona que logró convertir el bloqueo en ley, los que hicieron e impusieron la Torricelli y la Helms Burton.
Es de los dos primeros congresistas provenientes de los herederos del batistato que pasaron de terroristas a congresistas, en una estrategia quizás aprendida de los israelitas con los llamados lobbies para convertir sus objetivos de intervención en política doméstica de Estados Unidos.
Reinier Duardo advierte que Díaz Balart volvió, luego de su período como congresista, al auspicio de la actividad terrorista. Dos veces escribió a Mireya Moscoso para que liberara a Posada Carriles y en 2011 reactivó la organización La Rosa Blanca que había creado su padre y desde la cual se organizaron varios atentados contra la vida del Comandante en Jefe, entre otros actos terroristas.
Pero sin dudas, el mayor acto terrorista de Lincoln Díaz Balart fue la codificación del Bloqueo que es un acto de terrorismo económico contra una nación entera para promover un cambio de régimen aunque esa nación no lo desee.
De no existir los proyectos que él auspició, ya el bloqueo no existiría, comenta Bárbara Betancourt, a propósito de los homenajes que se le rinden hoy a uno de los personajes más sobresalientes en la guerra sucia contra Cuba. Porque, el elogio de sus admiradores se refiere a un luchador por la libertad y la democracia en Cuba, cuando la verdad es contraria a esas frases y está claramente recogida en las leyes que redactaron: para ellos la libertad de Cuba es la que certifiquen los Estados Unidos, la democracia de Cuba es la que reconozcan los Estados Unidos, después de verificar que cumple con todo lo que decrete el gobierno de Estados Unidos.
¿Cómo se puede decir con orgullo y admiración que es un demócrata alguien que aprovechando un asiento en el Congreso del todopoderoso Estados Unidos, redacta una ley que obligue al país donde él nació a someterse a la ley del imperio vecino?
Un problema ético
Cambiando de tema, hablamos también en este podcast del dolor y muy profundo que sí ha provocado en todo el pueblo de Cuba, la muerte en accidente de tránsito, un cubano noble y carismático: Paulito FG.
Lo trajimos a Chapeando a petición de Reinier Duardo, indignado al ver, otra vez, cómo se usan las redes para ganar seguidores alimentando el morbo. Y el costo que puede tener.
Reinier recuerda que las redes pueden servir para alimentar lo mejor pero también lo peor de los seres humanos. Y lo ilustra con dos vivencias de los últimos días: las diferentes reacciones de sensibilidad y sentimiento de profundo dolor, tanto por el accidente de un niño succionado por las aguas desde una alcantarilla abierta, como por el trágico accidente de Paulito FG, contrastan terriblemente con los videos viralizados horas después con imágenes del momento de la succión del niño o del cadáver del artista ya en el hospital.
Se han visto videos realmente abominables que sólo pueden merecer condena. Y, por cierto, sanciones penales también. Hemos indagado con las autoridades y las personas que, haciendo uso de su acceso al lugar donde estaba tendido el cuerpo ya sin vida de Paulito y lo socializaron en redes, sin un ápice de ética, serán severamente sancionados por lo que establece la ley ante estos actos.
Es un tema muy duro, pero muy necesitado de análisis y debate, de juicio y sanciones. Y está escrito en las leyes, no sólo cubanas y no solo a partir de las redes. Hay hechos de los que una persona puede ser testigo involuntario o por razones de su trabajo. Convertir ese hecho en un acto público debido a que por su profesión usted estaba allí, no sólo no le da derecho a usarlo...todo lo contrario: le obliga a impedir que se conviertan en pieza pública para el morbo.
Se trata de un tema de ética. Ética de uso de los medios y de sensibilidad humana. Seguiremos Chapeando.