Chapeando: Heil, Donald (+ Podcast)

Al César lo que es del César: se cumplió la promesa de los congresistas odiadores. Y en menos de una semana. El nuevo emperador, acaba de borrar de un plumazo la última voluntad de su antecesor en el cargo. Pero que nadie diga que nos tomaron el pelo. Aquí mismo comentamos que aunque durara horas, había servido para que se enteraran los no enterados de que había algo tan absurdo como el nombre de Cuba, víctima del terrorismo por décadas, en una lista de patrocinadores del terrorismo. Y en su comparecencia, casi inmediata, nuestro canciller Bruno Rodríguez ya había reflexionado sobre esta posibilidad más que posible, calificándola como expresión de relajo (escuche aquí sus palabras).

Relajo es un eufemismo para no decir descaro, Ilegalidades, desconocimiento de la política...en fin, faltan palabras, comenta Bárbara Betancourt, quien se lamenta de que haya que poner un pitido cuando se usan en la radio palabras groseras. Le encantaría poder decir -y que se entienda- que el nuevo Presidente de Estados Unidos es un gran HDLGP, como escribieron hasta reputados académicos en sus perfiles en Facebook.

Y aclara que, aunque pueda parecer una reacción emotiva más (y lo es), se afirma en lo que había dicho Bruno: si según el gobierno de Biden, varias agencias tuvieron que coincidir en confirmar la verdad que todos sabemos y para sacarnos de la lista necesitaron 4 años de estudio, análisis, consultas, lleva y trae, ¿cómo interpretar que, sin consultar a nadie, el hombre de la peluca amarilla decreta que el otro decreto no vale?

Para Reinier, el 20 de enero fue el día de la euforia imperial. Una euforia de aliento fascista que todos los grandes medios contaron con similar fascinación. No sorprende a quienes conocen que lo mínimo que se mueve en torno a la controversial persona de Trump tiene un componente mediático importante y esta era su coronación.

Repasando las trasmisiones por Internet, que suelen ser más vistas ya que las de televisión, se encuentra de todo menos juicios de valor sobre los graves anuncios que hizo el presidente 47 sobre su política expansionista, su pose de amo imperial (como todas las administraciones anteriores pero sin velo, sin disimular), que no se escuda en la ley, porque empieza por arrasar con cualquier obstáculo que le pongan las leyes a su voluntad.

Como W. Bush, quien decía haber oído a Dios hablarle, para iniciar su guerra contra el terrorismo, Trump ha dicho que Dios lo salvó para que hiciera Grande a América de nuevo. Mesianismo puro.

Realmente hubo mucho ruido mediático y muy escaso análisis de profundidad. Así se maneja a las masas, sin considerar fronteras.

En las coberturas inmediatas, se podía encontrar de todo: desde la detallada explicación de un experto en modas de origen venezolano, sobre los trajes usados por las mujeres de la familia Trump, hasta el discurso de odio de los haters nacidos en Cuba que celebran la reinclusión de la Isla en la lista espuria.

Y, por supuesto, la fascinación acrítica con la plutocracia: esa fila de los multibillonarios que parecían parte de la familia, pero en realidad son quienes garantizan el ruido mediático. Sus nombres y estrecha relación con Trump se detallan en un audio incluido en este podcast.

Indudablemente fue un reality show muy bien armado con un hombre que a los ojos de personas comunes puede parecer un loco, pero actúa como un autócrata de ideas fascistoides, que conoce muy bien los resortes que mueven a las grandes audiencias en los Estados Unidos de estos tiempos.

Ya se pudo ver a casi todos los asistentes al acto, aplaudiendo de pie anuncios tan alarmantes como la militarización de la frontera, las deportaciones masivas, el cambio de nombre al Golfo de México, la decisión de reapropiarse del Canal de Panamá, la conquista de Marte y luego su rechazo ciego a las políticas verdes, muy coherente con la decisión de sacar a Estados Unidos del Acuerdo de París y de la OMS, a la par que cierra el paso a la diversidad sexual. Imperdible la imagen de Elon Musk saludando al nuevo emperador con el brazo estirado hacia arriba. Aparentemente lo inclinó para que no fuera idéntico al de los nazis, pero muchos vieron las cercanías.

Para Cuba no es novedad, aunque prolonga más aún el daño material a nuestra empobrecida economía. Pero lo que más preocupa a las personas serias y sensibles de este mundo es cuánto durará el alto al fuego en Gaza. Porque ya el ahijado de Washington dijo que le dieron luz verde para volver a la guerra si lo consideraba necesario.

Nunca fue más cierta la advertencia del Che: en el imperialismo no puede confiarse, pero ni tantico así. Nada. Seguiremos Chapeando.

Escuche el podcast