Llegamos a enero de 2025 rodeados de fake news. Como para recordarnos que hay que seguir chapeando. Entre las últimas de los odiadores al terminar 2024 sobresale la nueva arremetida contra Buena Fe, afirmando que el dúo había llegado con parole a Miami para "empezar de cero". Ni el accidente de Israel sobre una moto los detuvo y entonces usaron un falso perfil del Ministro de Transporte anunciando que junto a las FAR le asignarán un vehículo militar.
Lo que en realidad pasó en Miami es una nueva derrota del innombrable: El concierto de Babeshito el sábado 28 en la noche. Con sonidos del debate que se generó en las redes por el sonado ridículo de Otaola, quien pronosticaba fracaso del espectáculo, abrimos el último podcast del año pasado.
Después de aclarar que los reparteros no son su fuerte, Bárbara Betancourt apuntó a un hecho insoslayable: aquel estadio abarrotado por más de 20 mil personas, puso sobre el tapete algunas cosas: 1) A pesar de las críticas y las descalificaciones, el género se ha impuesto, al menos entre los cubanos más jóvenes, vivan donde vivan. 2) Los nuevos reparteros cubanos están desplazando a muchos de los que hasta ayer parecían ser dueños de la escena.
3) El innombrable no pone una. Quítenle el cartel de influencer que no parecer influir ya sobre nadie. Salvo para llevarle la contra.
Partiendo del indiscutible impacto del concierto de Bebeshito en las redes cubanas, incluyendo el respetable criterio de académicos, Reinier Duardo recordó que en el X Congreso de la UNEAC, ya el Presidente Díaz Canel habló críticamente del tema. Y citó textualmente sus palabras sobre el hasta entonces polémico asunto:
"Hablemos también de las expresiones culturales actuales. El tránsito por estos cinco intensos años nos ha dejado muchas enseñanzas, una de ellas es la atención que debemos prestar desde las instituciones a las nuevas expresiones culturales que surgen. Todavía se dejan ver expresiones de menosprecio o subestimación desde posiciones a veces elitistas. Estamos ante un fenómeno cultural que trasciende los gustos sedimentados durante décadas por su fuerte componente y alcance social.
"Desde esas expresiones culturales, que transitan principalmente desde la música, se están generando ideas, valores, concepciones de vida, señales de cambio de paradigmas culturales que no podemos ignorar ni desatender.
"Insisto en lo que dije en el Congreso anterior y he repetido en reiteradas ocasiones: no es un problema de género artístico, el problema siempre será lo que promuevan en términos de valores. Pero estando ausentes del fenómeno, manteniéndonos al margen, no lograremos jamás influir en sus creaciones ni sumarlos a la política cultural de la Revolución Cubana.
"El hecho de que laboratorios subversivos radicados en Estados Unidos hayan apostado a exponentes de este género en épocas recientes para llegar a sectores populares es una señal no despreciable del impacto que tienen en segmentos cada vez más amplios del país y a los cuales nosotros también tenemos que saber llegar. Eso tiene que ver con cultura y Revolución"
Fin de la cita. No hace falta agregar más. El estado cubano no ha estado de espaldas al fenómeno que abarrotó el sábado un estadio de Miami y aquí en Cuba abarrota otros locales.
Cambiando de tema, entramos en los desafíos de 2025, otro año que comienza con ataque al pueblo cubano. Después de una perreta grosera de Maria Elvira Salazar, increpando al secretario de Estado Anthony Blinken, éste dijo que Biden no cambiará la política hacia Cuba antes de dejar la Casa Blanca. Horas después se confirmaba que mantienen a nuestro país en la lista espuria.
Y se ha hecho, cuando una noticia del 30 de diciembre recordaba que, en cuanto al terrorismo, Cuba sólo ha sido y sigue siendo víctima de actos financiados por los mismos que elaboran las listas.
Se ha dicho ya, pero no sobra repetirlo: Otra vez estamos ante el choque de dos conductas diferentes: Cuba libera al terrorista que cumplía órdenes de la mafia del sur de la Florida, mientras esa mafia permanece impune y, además, exige a gritos que nos mantengan en la lista.
En esencia y aunque ningún medio fuera de la Isla lo diga: se confirma Cuba como Estado de Derecho, donde la justicia está por encima de la venganza.
La justicia, que dentro de Estados Unidos, nunca tocó a terroristas con escandaloso pedigree como Luis Posada, Orlando Boch o Santiago Álvarez, como no tocó a ninguno de sus colegas actuales, quienes siguen teniendo su cueva en el sur de la Florida. Seguramente hay que seguir Chapeando.